- Sospechosos eran atendidos por heridas de bala en un hospital de Izabal; autoridades hondureñas enviarán equipo de la DPI para interrogarlos
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
Las investigaciones sobre el violento ataque armado ocurrido en Corinto, Omoa, Cortés, dieron un nuevo giro este viernes luego de que autoridades hondureñas confirmaran la identificación y captura de dos presuntos implicados en el enfrentamiento donde murieron cinco agentes de la Policía Nacional.
El director de Comunicaciones Estratégicas de la Policía Nacional, Wilber Mayes, informó que autoridades de Guatemala notificaron sobre la localización de dos individuos que permanecían bajo atención médica en el hospital Hermano Pedro, ubicado en el departamento de Izabal, tras resultar heridos de bala.
Según detalló el portavoz policial, los sospechosos fueron identificados como Jeffry Guardado Herrera y Eli Nahúm Guerra, quienes serían investigados por su presunta participación en el ataque armado registrado ayer en el sector de Corinto.
Mayes indicó que un equipo de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) se trasladará este mismo día hacia Guatemala para realizar las diligencias correspondientes, tomar declaraciones a los individuos y recopilar información clave que permita esclarecer el crimen que dejó luto dentro de las fuerzas de seguridad hondureñas.
“Autoridades guatemaltecas nos informaron sobre estas personas que estaban recibiendo tratamiento médico por impactos de bala, por lo que se coordina el trabajo investigativo para determinar su participación en el caso”, explicó el funcionario.
Asimismo, el portavoz policial confirmó que otras dos personas vinculadas preliminarmente al enfrentamiento fueron identificadas mientras eran veladas por familiares en el municipio de Omoa, Cortés.
Los fallecidos respondían a los nombres de Fredy Nahún Ventura y Óscar Eduardo Rivera, cuyos cuerpos fueron trasladados a la morgue de San Pedro Sula para continuar con las investigaciones forenses relacionadas con el caso.
El ataque ocurrido en Corinto ha sido catalogado como uno de los hechos más violentos contra la Policía Nacional en los últimos años, no solo por la muerte de los cinco agentes, sino también por la brutalidad encontrada en la escena.
Informes preliminares revelaron que algunos de los cuerpos de los policías presentaban signos de extrema violencia, incluyendo múltiples impactos de bala, mutilaciones y quemaduras.
Además, las autoridades admitieron que el operativo policial se desarrolló sin autorización judicial para ingresar a la vivienda donde presuntamente fueron emboscados por integrantes de una estructura criminal fuertemente armada.
A raíz de lo ocurrido, altos mandos de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (DIPAMPCO) fueron suspendidos mientras avanzan las investigaciones internas sobre la planificación y ejecución del operativo.
La Policía Nacional mantiene operativos y acciones de inteligencia en distintos sectores del norte del país, mientras continúa la búsqueda de otros posibles implicados en el ataque armado que mantiene consternada a Honduras.





