Cardenal Rodríguez pone el dedo en la llaga sobre el poder, la corrupción y la impunidad en Honduras

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El religioso cuestionó a quienes buscan enriquecerse desde el poder y criticó que personas señaladas por hechos violentos sean recibidas como héroes.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. –

Durante su homilía, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez puso sobre la mesa algunos de los problemas que, a su juicio, más golpean a la sociedad hondureña: la corrupción, la ambición desmedida de poder, el narcotráfico y la impunidad.

Al reflexionar sobre el llamado de Jesús a renunciar al egoísmo y tomar la cruz para seguirlo, el religioso cuestionó a quienes llegan a posiciones de poder con la intención de enriquecerse y apropiarse de recursos ajenos.

“Aquellos que llegan al poder y ya llegan con el cerebro dañado”, expresó Rodríguez, al referirse a quienes, desde que alcanzan una posición de autoridad, comienzan a pensar de qué pueden adueñarse y cómo pueden aumentar sus riquezas.

Para el cardenal, esa búsqueda desmedida de poder y dinero termina atrapando a las personas en su propia ambición y las aleja del verdadero sentido del servicio y del compromiso con el bien común.

Crítica a la violencia y la impunidad

Uno de los puntos más fuertes de su mensaje estuvo relacionado con la cultura de la violencia y la impunidad que persiste en Honduras.

Rodríguez cuestionó que personas señaladas de haber ordenado asesinatos puedan posteriormente ser recibidas como héroes. Su reflexión se produjo en el contexto del recibimiento esta semana al exalcalde de El Paraíso, Copán, Alexander Ardón, luego de salir en libertad.

“El Evangelio no ha entrado todavía en nuestra cultura hondureña”, manifestó el cardenal, al considerar que la sociedad necesita revisar sus valores y la manera en que juzga las acciones de quienes han causado daño.

En su mensaje, sostuvo que la fe no puede quedarse únicamente en palabras o celebraciones religiosas, sino que debe reflejarse en la defensa de la vida, la búsqueda de justicia y el rechazo a la violencia.

Señala contradicciones frente al narcotráfico

Rodríguez también condenó la corrupción y el narcotráfico, y señaló como una contradicción que personas que se consideran cristianas puedan lamentar el decomiso de drogas o incluso desear beneficiarse de dinero relacionado con actividades que generan muerte y violencia.

El religioso llamó a los hondureños a no permitir que la ambición por el poder, el dinero y el placer inmediato termine dominando sus vidas.

Como parte de su reflexión, recordó una de las enseñanzas de Jesús: “¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?”

Un llamado a recuperar el sentido del servicio

Rodríguez explicó que tomar la cruz no significa buscar el sufrimiento, sino asumir un camino de amor, entrega y libertad, poniendo el bienestar de los demás por encima de los intereses personales.

Finalmente, instó a los hondureños a orientar sus acciones hacia el bien común y a construir una sociedad donde la fe pueda traducirse en hechos concretos de solidaridad, justicia y respeto por la vida.

Su mensaje dejó una advertencia clara: el poder, el dinero y la ambición no pueden convertirse en sustitutos de los valores que deberían guiar a quienes tienen responsabilidades frente a la sociedad.

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