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WASHINGTON, EE.UU.

(Sputnik) Las autoridades de California (EEUU, oeste) pidieron a seis condados en el estado que cierren restaurantes, cines, zoológicos y museos después de una semana que vio más de 55.000 casos de coronavirus, anunció el gobernador Gavin Newsom.

«Los casos de COVID-19 continúan extendiéndose a tasas alarmantes en algunos condados. California pide a Colusa, Madera, Marin, Merced, Monterey y San Diego que cierren las operaciones en interiores para: restaurantes, bodegas, cines, zoológicos, museos, salas de juego», dijo Newsom a través de Twitter.

El gobernador agregó que a los bares en California también se les ordenó cerrar todas sus operaciones.

California, un estado con una población de más de 40 millones de personas, reportó 5.699 infecciones de coronavirus el domingo y 55.132 casos nuevos durante la semana pasada, agregó Newsom.

BRASILIA, BRASIL

(Actualidad RT) El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, de 65 años y un escéptico de la pandemia, informó este martes que dio positivo en la prueba de coronavirus, pero que se encuentra «perfectamente bien».

«Estoy bien, estoy normal, en comparación a ayer [lunes], estoy bien. Estoy hasta con ganas de caminar, pero por recomendación médica no lo haré», dijo Bolsonaro, con la mascarilla puesta, en una entrevista colectiva en su residencia oficial.

Asimismo, explicó que los síntomas comenzaron el domingo y se agravaron el lunes, cuando tuvo 38º de fiebre y este martes bajó hasta los 36º. El presidente se está tratando con hidroxicloroquina, un fármaco del que es un fiel defensor a pesar de que no se ha comprobado su efectividad para combatir el virus.

«La vida continúa y es necesario cuidar a los ancianos, pero no hay necesidad de entrar en pánico», manifestó.

Pocos minutos antes de finalizar la entrevista, se alejó de los periodistas y se quitó la mascarilla. «Estoy bien», volvió a decir. Y de la misma forma que ha reiterado en muchas ocaciones, Bolsonaro subrayó que los efectos colaterales para luchar contra el virus no pueden ser peores que la propia enfermedad.

La alarma sobre el estado de salud del mandatario saltó el lunes cuando Bolsonaro comentó a sus seguidores que se había realizado una placa en los pulmones y se iba a hacer el test.

El pasado fin de semana, Bolsonaro y varios de sus ministros almorzaron con el embajador de EE.UU. en Brasil, Todd Chapman. Todos posaron sin mascarilla y sin respetar la distancia social.

Durante estos meses, Bolsonaro no ha cumplido con las recomendaciones sanitarias y ha asistido a numerosos actos públicos sin mascarilla, sin respetar el distanciamiento social y provocando aglomeraciones entre la población.

Además, se ha opuesto al cierre de los comercios y a las cuarentenas. Con país 1.623.284 infectados y 65.487 muertos en el país, el mandatario ha flexibilizado la ley sobre el uso de la mascarilla en lugares públicos como medida preventiva para evitar los contagios.

El hecho de que Bolsonaro nunca lleve mascarilla en Brasilia, de uso obligatorio en la capital desde el 30 de abril, llevó a un juez federal a obligarle a utilizarla en espacios públicos, pero otra magistrado anuló el fallo días después al considerarlo «innecesario».

Desde que comenzó la pandemia, el presidente ha dejado una buena colección de frases en las que ha menospreciado la situación. «¿Qué quiere que haga? Soy Mesías, pero no hago milagros. La vida es así», dijo al ser preguntado sobre las muertes por el virus, y refiriéndose a su segundo nombre, Mesías

«Mañana seré yo. Lógicamente, uno quiere tener una muerte digna y dejar una buena historia», añadió.

En otra ocasión, aseguró que si llegaba a contagiarse no tenía de qué preocuparse gracias a su pasado de atleta. «No tendría ningún síntoma: como mucho una gripecita, un pequeño resfriado», afirmó.

El mandatario se había realizado tres pruebas previas de detención del coronavirus, pero no quiso hacer públicos los resultados. En mayo, el diario O Estadao de S. Paulo exigió conocer las pruebas y la Corte Suprema obligó presentarlas al Gobierno. Todos los resultados dieron negativos.

Una de las pruebas realizadas a Bolsonaro se hizo en marzo después de un viaje oficial a EE.UU.. Durante ese mes, al menos 23 personas que participaron en el viaje e hicieron el test dieron positivo de coronavirus, entre ellos, el secretario de Comunicación de la Presidencia, Fábio Wajngarten.

La gestión de la crisis por parte de Bolsonaro, que ha calificado la pandemia de «gripecita», provocó la salida de dos ministros de Salud, uno fue despedido y el otro dimitió.

También ha protagonizado toda una serie de encontronazos con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y ha ignorado las medidas aconsejadas por el organismo internacional.

WASHINGTON, EE.UU.

(Sputnik) El hecho de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, haya destacado la disminución de la mortalidad por COVID-19 no significa que esté minimizando la crisis, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, a periodistas.

«El presidente no está minimizando la gravedad del virus», dijo McEnany durante una sesión informativa.

«Lo que el presidente está señalando es que en el apogeo de esta pandemia estábamos en 2.500 muertes por día (…) El 4 de julio, hubo 254. Esa es una disminución de diez veces de la mortalidad», agregó.

En un discurso del Día de la Independencia durante el fin de semana, Trump dijo que 99% de los casos de COVID-19 son «totalmente» inofensivos.

El 6 de julio el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, instó a Trump a dejar de ser un «coconspirador» del coronavirus y comenzar a reconocer públicamente la gravedad de la crisis.

Cuomo explicó que el presidente dejó en claro que «solo perder una vida» ya produce aflicción, pero también quiso señalar «los avances (…) al tratar este virus tan grave».

Confidencial HN