- Nueva norma de la DNVT entra en vigor con multas de hasta 400 lempiras, mientras sigue sin concretarse la entrega de cascos y chalecos prometida por el Gobierno
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
Desde este miércoles entró en vigor una nueva disposición de la Dirección Nacional de Vialidad y Transporte (DNVT) que obliga a todos los motociclistas a portar chalecos con bandas reflectivas mientras circulan en las carreteras del país.
La medida, según las autoridades, busca aumentar la visibilidad de los conductores de motocicletas y reducir los accidentes de tránsito, uno de los principales problemas de seguridad vial en Honduras.
El director de la DNVT, José Hernández, informó que la normativa comenzó a aplicarse de manera oficial este miércoles, con el objetivo de evitar un mayor registro de accidentes, especialmente aquellos que involucran motociclistas, quienes representan un alto porcentaje de víctimas en siniestros viales.
La sanción por incumplir esta disposición será una multa de hasta 400 lempiras, tipificada como falta leve, la cual se aplicará conforme se intensifiquen los controles y operativos viales en distintas regiones del territorio nacional.
La promesa que no llegó a la calle
La entrada en vigor de esta medida ha reavivado una pregunta clave entre los motociclistas: ¿qué pasó con la dotación de cascos y chalecos que prometió el Gobierno?
El 5 de mayo de 2025, la presidenta Xiomara Castro anunció públicamente la asignación inmediata de 50 millones de lempiras para la adquisición de cascos y chalecos reflectivos destinados a motociclistas de escasos recursos económicos, con el fin de prevenir tragedias por accidentes viales.
A través de su cuenta en la red social X, la mandataria advirtió entonces sobre el incremento de accidentes graves en motocicletas y recordó que estaba prohibida la circulación sin los implementos de seguridad exigidos por la ley.
Para facilitar el cumplimiento, ordenó que los fondos fueran canalizados por la Comisión Permanente de Contingencias (COPECO), en coordinación con la Secretaría de Seguridad, y que la medida fuera reglamentada en un plazo de 72 horas.
Sin embargo, más de siete meses después, los cascos y chalecos prometidos no han sido entregados.
DNVT: censo realizado, pero la entrega no dependía de nosotros
Consultado sobre el estancamiento del proyecto, el subinspector César Aguilar, vocero de la DNVT, explicó que la institución cumplió con su parte del proceso, brindando apoyo a COPECO mediante la ejecución de un censo de motociclistas que serían potenciales beneficiarios.
Aguilar detalló que alrededor de 10 mil personas fueron censadas durante operativos, en centros de capacitación vial y en procesos de renovación o emisión de licencias de conducir.
Posteriormente, se realizaría una depuración de datos para verificar la información y confirmar que los beneficiarios contaran con permiso de conducir vigente.
“Hasta donde tenemos conocimiento, la licitación se realizó y ese proceso correspondía a COPECO para luego proceder con la entrega”, señaló el vocero policial.
Añadió que la DNVT continuará verificando el cumplimiento de la normativa, especialmente el uso de chalecos reflectivos en horas nocturnas, y recomendó que los cascos utilizados por los motociclistas sean certificados.
COPECO señala a Finanzas
Desde la Comisión Permanente de Contingencias, la versión es distinta. Luis Salinas, jefe de Operaciones de COPECO, aseguró que el proyecto nunca avanzó por falta de recursos.
“Todo quedó en manos de la Secretaría de Finanzas. No hubo ningún desembolso para COPECO ni para el proyecto”, afirmó.
Según Salinas, la institución cumplió con todos los requisitos, incluyendo la elaboración del PCM y un plan conjunto con la DNVT para reducir los accidentes viales.
No obstante, el dinero nunca fue transferido, a pesar de que Finanzas contaba con la lista de beneficiarios.
“Únicamente faltó Finanzas”, recalcó.
Más exigencias, menos respaldo
Mientras las autoridades se señalan entre sí por el fracaso de la iniciativa, los motociclistas enfrentan ahora mayores exigencias legales, con multas que impactan directamente a quienes utilizan este medio como herramienta de trabajo o transporte diario.
La obligación del chaleco reflectivo ya es una realidad en las calles, pero la promesa estatal de apoyo sigue pendiente, dejando en evidencia una brecha entre los anuncios oficiales y su cumplimiento efectivo, en un país donde la motocicleta se ha convertido en una necesidad más que en una opción.


