Utilizar bastoncillos con la punta de algodón para limpiar los oídos es bastante común.
Sin embargo, todavía hay personas que desconocen que esta práctica higiénica no cuenta con el respaldo de los otorrinolaringólogos. Te explicamos el porqué.
El conducto auditivo externo es como un tubo que comunica el pabellón de la oreja con el tímpano. Este conducto está recubierto de piel que tiene un Ph ligeramente ácido (de 6.1 en personas normales) que le confiere un gran poder de protección para evitar el crecimiento de bacterias y hongos.
Lo explica la presidenta de la Comisión de Audiología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), la doctora María José Lavilla, quien ofrece razones las siguientes razones para no usar bastoncillos para los oídos.
- Los bastoncillos, con el frotamiento, lesionan el manto ácido y dejan la piel del conducto desprotegida y con tendencia a infectarse. Estas infecciones se denominan otitis externas.
- Una vez que la piel está lesionada y macerada, es más frecuente que se contamine por bacterias, sobre todo en el verano, por los bañamos con aguas de las piscinas contaminadas.
- El cerumen (con alto contenido en lípidos, ácidos grasos y lisozimas) desempeña un importante papel ya que, debido a sus componentes, ayuda a la limpieza, lubrificación y protección natural del conducto auditivo externo contra las bacterias, reduciendo su viabilidad y previniendo las infecciones.
- La lubrificación previene el desecamiento y picor, por eso es importante no eliminar el cerumen.
- No usar los bastoncillos de algodón para extraer el cerumen, ni para rascarse; ya que lo que se consigue normalmente es compactar la cera y empujarla más adentro, pudiendo perforar el tímpano e incluso dañar la cadena de huesecillos internos del oído.
¿Cómo mantener la higiene de los oídos si no utilizamos bastoncillos?
Según la otorrinolaringóloga María José Lavilla, “la mejor manera de limpiar el oído es dejar que se desarrolle su proceso natural de limpieza”.
Este proceso consiste en la eliminación de los productos de descamación de la piel y el cerumen por migración desde el interior del conducto al exterior, impulsado por los movimientos de la mandíbula, llevando consigo cualquier suciedad, polvo y partículas que se hayan podido incrustar).
“Únicamente se debe de limpiar o secar la piel del pabellón y la zona de detrás de las orejas con un pañito suave, preferiblemente después del baño”, aconseja la presidenta de la Comisión de Audiología de la SEORL-CCC.




