- Las declaraciones de la designada presidencial, cuestionando la participación de liberales en el gobierno de Nasry Asfura, desataron una ola de respuestas desde la bancada rojiblanca, cuyos diputados le recordaron que sin sus votos la actual administración enfrentaría serias dificultades para gobernar y aprobar leyes en el Congreso Nacional.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
Las recientes declaraciones de la designada presidencial María Antonieta Mejía han generado una fuerte polémica dentro del escenario político nacional, luego de que expresara públicamente su desacuerdo con la participación de dirigentes y militantes del Partido Liberal en cargos dentro de la administración del presidente Nasry Asfura.
La postura de Mejía ha sido interpretada por diversos sectores liberales como una muestra de ingratitud política hacia una fuerza partidaria que, según sostienen, contribuyó de manera decisiva a la gobernabilidad del actual gobierno y a la conformación de mayorías en el Congreso Nacional.
Durante unas recientes declaraciones, la designada presidencial dejó entrever que el Partido Liberal debió mantenerse únicamente como una fuerza de oposición y no formar parte de espacios dentro del Poder Ejecutivo.
Asimismo, sugirió que los cargos actualmente ocupados por liberales deberían estar en manos de dirigentes y militantes nacionalistas.
Sus palabras no tardaron en provocar reacciones inmediatas de diputados liberales, quienes cuestionaron la visión política de la funcionaria y le recordaron la importancia que ha tenido el respaldo legislativo de su partido para la estabilidad del actual gobierno.
Uno de los primeros en responder fue el diputado liberal Rashid Mejía, quien a través de sus redes sociales recordó a la designada presidencial el papel que jugó el liberalismo en el proceso político que permitió la alternancia democrática en el país.
“Designada, le recuerdo que fue el PLH quien ayudó a rescatar la democracia, fue el PLH que contribuyó a la alternabilidad y que representa un equilibrio. Le recuerdo que somos oposición y que esos 41 votos los necesitan para gobernar y si no, busquen los votos en Libre”, escribió el congresista.
La publicación fue interpretada como una advertencia directa sobre la dependencia política que tiene el oficialismo respecto al apoyo liberal dentro del Poder Legislativo, particularmente para la aprobación de iniciativas que requieren mayorías especiales.
A las críticas también se sumó el diputado liberal Ricardo Elencoff, quien reaccionó con ironía a las declaraciones de la designada presidencial.
“¡Ya la vamos a complacer Designada! Vamos a reunirnos la bancada y ser oposición como quieren y vamos a pedirle al PLH que retire a los funcionarios que son parte de este gobierno, pues como ustedes al parecer tienen 93 diputados en el CN no ocupan a nadie. Éxitos”, expresó.
El comentario fue interpretado como una crítica a lo que varios liberales consideran una contradicción dentro del oficialismo: beneficiarse del respaldo político y legislativo del Partido Liberal mientras simultáneamente se cuestiona su presencia en espacios de gobierno.
Por su parte, la diputada liberal Saraí Espinal también salió al paso de las declaraciones de Mejía y recordó la realidad numérica que enfrenta el Partido Nacional en el Congreso Nacional.
“En el CN el Partido Nacional solo cuenta con 52 votos, incluyendo dos del PINU y uno de la Democracia Cristiana. Usted como exdiputada conoce muy bien que algunas leyes se aprueban con mayoría simple o mayoría calificada; por lo tanto, no podrían aprobar ni una sola ley y tampoco hubiesen tenido mayoría para elegir al presidente del Congreso Nacional”, manifestó.
La congresista fue más allá y adelantó que la bancada liberal podría asumir una postura más firme frente a futuras iniciativas impulsadas por el Ejecutivo.
“Como somos oposición les vamos a demostrar con la Ley del Subsector Eléctrico qué tan oposición somos, ya que estamos en contra de la privatización de la estatal eléctrica y el pueblo ha dicho no a esta ley”, añadió.
Las respuestas evidencian el creciente malestar dentro de sectores liberales que consideran que las declaraciones de María Antonieta Mejía desconocen el papel que ha desempeñado su partido en la construcción de acuerdos políticos y en la gobernabilidad del país.
Analistas señalan que la controversia también deja al descubierto tensiones internas sobre la naturaleza de la relación entre el Partido Nacional y el Partido Liberal dentro de la actual administración, una alianza que ha sido clave para alcanzar consensos legislativos, pero que continúa generando incomodidad en sectores de ambas fuerzas políticas.
Mientras la polémica sigue creciendo en redes sociales y círculos políticos, las declaraciones de la designada presidencial han abierto un nuevo debate sobre los límites de la cooperación política, la gobernabilidad y el costo que puede tener para el Ejecutivo deteriorar la relación con una bancada cuyos votos continúan siendo determinantes dentro del Congreso Nacional.










