• El exfuncionario, procesado por fraude, rompió el silencio para dar la bienvenida al expresidente y asegurar que “Dios respondió a cuatro años de oraciones”, reavivando el debate sobre el retorno de figuras ligadas a la pasada administración.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
El retorno del expresidente Juan Orlando Hernández (JOH) a Honduras continúa generando reacciones y también el resurgimiento público de varios exfuncionarios que integraron su administración.
Uno de ellos fue el exministro de Relaciones Exteriores, Lisandro Rosales, quien publicó un emotivo mensaje en sus redes sociales acompañado de una fotografía junto al exmandatario.
Rosales expresó que el regreso de Hernández representa una respuesta divina después de varios años de espera, destacando la fortaleza de su familia durante el proceso judicial que enfrentó el exgobernante.
“Juan, hoy Dios respondió a cuatro años de oraciones. La fe de una familia unida, fiel en la adversidad y fortalecida en el sufrimiento, hoy se convierte en un abrazo de esperanza y restauración. ¡Bienvenido a casa, a tu familia y a nuestra amada Honduras!”, escribió.
La publicación fue acompañada de las etiquetas #Volvió, #GloriaADios, #LaFamiliaUnida, #DiosNuncaTeAbandonó y #Diganlealmundoquesoyinocente, esta última en alusión a la postura que Hernández ha sostenido respecto a su inocencia.
La reaparición de Rosales no pasó desapercibida debido a su propia situación judicial.
El exfuncionario enfrenta un proceso penal luego de que la Corte de Apelaciones en Materia de Criminalidad Organizada, Medio Ambiente y Corrupción confirmara por unanimidad el auto de formal procesamiento en su contra por el delito de fraude, decisión que mantiene vigente la causa en su contra.
Su pronunciamiento se suma a una serie de manifestaciones de respaldo provenientes de antiguos colaboradores y figuras cercanas al gobierno de Hernández, quienes han aprovechado el retorno del exmandatario para reiterar su apoyo y defender su versión de los hechos.
Mientras tanto, el regreso de JOH continúa polarizando la opinión pública.
Para sus simpatizantes representa el reencuentro con un líder político; para sus críticos, ha significado el resurgimiento de un grupo de exfuncionarios vinculados a una de las administraciones más cuestionadas de la historia reciente del país, varios de ellos señalados o procesados por presuntos actos de corrupción.







