Congreso aprueba retirar retrato de Luis Redondo y sustituirlo por el de Jorge Cálix en medio de vieja disputa política

  • Mayoría del pleno califica que su elección fue “ilegítima” y ordena el cambio en la galería, mientras el país enfrenta una crisis económica que golpea a miles de hondureños.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. – 

En una decisión que vuelve a encender la confrontación política dentro del Poder Legislativo, el Congreso Nacional aprobó la noche de ayer martes una moción exhortativa para retirar del salón de retratos la imagen del expresidente del Congreso, Luis Redondo, al considerar que su nombramiento “careció de legitimidad”.

La iniciativa fue presentada por los diputados Rashid Mejía, del Partido Liberal, y María José Sosa, del Partido Nacional, quienes sostuvieron que la decisión responde a “conductas antidemocráticas” atribuidas a Redondo durante su gestión.

Como parte de la misma moción, se incorporó la propuesta del diputado Francis Cabrera, que establece que, tras retirar el retrato, se coloque en su lugar la imagen de Jorge Cálix, reavivando así la disputa por la legitimidad de la presidencia del Congreso surgida en la administración anterior en enero de 2022.

Según los promotores, la designación de Redondo no contó con la mayoría de votos de los congresistas y fue resultado de una imposición política respaldada por el entonces oficialista Partido Libertad y Refundación (Libre) y el Poder Ejecutivo de ese momento.

En contraste, quienes impulsan la medida sostienen que Cálix fue electo con el respaldo mayoritario de los legisladores en aquella convulsa sesión, pero su nombramiento fue desconocido en medio de una crisis política que derivó en enfrentamientos dentro del hemiciclo.

Durante el debate, varios congresistas recordaron las controversias de ese episodio, señalando que Redondo fue “impuesto a patadas”, en alusión al caótico inicio de la pasada legislatura, uno de los momentos más tensos en la historia reciente del Congreso.

La moción generó malestar en la bancada del partido Libertad y Refundación (Libre), cuyos diputados manifestaron su rechazo; sin embargo, la propuesta fue aprobada por mayoría, sin que las protestas lograran frenar su avance.

Sectores críticos han cuestionado la gestión de Redondo, calificándola de autoritaria y señalando irregularidades en decisiones como la conformación de una comisión permanente, a la que atribuyen abusos de poder.

No obstante, la propuesta de sustituir su retrato por el de Cálix tampoco ha sido bien recibida por todos.

Algunas voces consideran que lo más adecuado sería dejar el espacio vacío, como símbolo de un período que, según sus criterios, estuvo marcado por la ilegitimidad.

Más allá del acto simbólico, la decisión vuelve a evidenciar un Congreso atrapado en sus disputas internas y en la reinterpretación de su propia historia política.

Todo esto ocurre mientras el país enfrenta serios problemas, especialmente económicos, que golpean a miles de hondureños.

En ese contexto, la polémica deja una pregunta abierta: ¿prioridades claras o una nueva muestra de desconexión con la realidad nacional?

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