Cuenta regresiva por el salario mínimo: obreros presionan acuerdo antes del 1 de mayo o anuncian movilizaciones

Mesa tripartita entra en su fase decisiva este lunes; trabajadores condicionan la firma a una oferta superior al 6% y advierten que, sin consenso, el conflicto saldrá a las calles

TEGUCIGALPA, HONDURAS. –

La negociación del salario mínimo en Honduras entra en su punto más crítico. 

La mesa tripartita —integrada por representantes del sector obrero, empresarial y del gobierno— ha sido convocada oficialmente para este lunes a las 9:30 de la mañana, en lo que se perfila como el tramo final para alcanzar un acuerdo que evite una escalada del conflicto laboral.

Tras semanas de intensas deliberaciones, las posiciones siguen distantes, aunque con avances parciales. 

Desde el sector trabajador, la postura es clara: la firma del pacto dependerá de la voluntad de la empresa privada para reducir la brecha en el porcentaje de aumento.

El representante obrero, Josué Orellana, confirmó que la expectativa central de la reunión es recibir la contrapropuesta final de los empresarios. 

Según explicó, un incremento superior al 6% abriría la puerta a un acuerdo inmediato.

“El tiempo se está agotando”, advirtió Orellana, al recordar que las centrales obreras han fijado el Día Internacional del Trabajador como fecha límite para resolver la negociación antes de trasladar sus demandas a las calles.

Avances parciales, pero sin cierre definitivo

Aunque las conversaciones han permitido estructurar un 75% del acuerdo para el año 2027 y un 50% para 2026, la posibilidad de un convenio plurianual aún pende de un hilo. 

La falta de consenso en el ajuste inmediato mantiene en suspenso todo el esquema proyectado.

Los trabajadores han dejado entrever que, de no lograrse un entendimiento este lunes, podrían replantear la estrategia y limitar la negociación únicamente al incremento correspondiente a 2026, descartando así compromisos a futuro.

Evitar que el Ejecutivo decida por decreto

Uno de los puntos más sensibles del proceso es el riesgo de que la decisión final recaiga en el Poder Ejecutivo. 

Orellana fue enfático al señalar que esto representaría un retroceso en el diálogo social.

“Si damos esto en manos del Presidente de la República, automáticamente como sectores estamos diciendo que no somos capaces de lograr el acuerdo”, sostuvo, al tiempo que advirtió que ello debilitaría los espacios de concertación tripartita en temas clave para el país.

Tensión contenida en la mesa

El ambiente en la mesa de negociación se mantiene bajo una tensa cordialidad. 

Mientras algunos empresarios reconocen el valor de una mano de obra calificada y bien remunerada, otros sectores continúan mostrando resistencia al ajuste salarial.

Desde el movimiento obrero se insiste en que un trabajador mejor pagado no solo mejora su calidad de vida, sino que también incrementa la productividad empresarial, planteando el aumento como una medida de equilibrio en la distribución de ganancias.

Última oportunidad antes de las calles

De no alcanzarse un acuerdo el lunes, las reuniones podrían extenderse durante el martes, miércoles o incluso el jueves de la próxima semana. 

Sin embargo, la advertencia es contundente: después del 1 de mayo, no habrá retorno a la mesa de diálogo.

Las centrales obreras ya anticipan que, sin una solución, las movilizaciones del Día del Trabajador se convertirán en un escenario de protesta masiva contra la falta de consenso en el ajuste salarial, elevando la presión social sobre el gobierno y el sector empresarial.

La negociación entra así en horas decisivas, con el reloj corriendo en contra y un país atento a un acuerdo que podría definir no solo el salario, sino también la estabilidad del diálogo social en Honduras.

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