• Casi dos semanas después de la matanza que cobró la vida de 20 campesinos en Colón, las autoridades comenzaron la exhumación de los cuerpos para realizar autopsias pendientes, recolectar evidencia científica y esclarecer uno de los crímenes más sangrientos registrados este año en el país.
COLÓN, HONDURAS. –
La masacre de Rigores sigue abierta y las autoridades hondureñas han decidido literalmente remover la tierra en busca de respuestas.
Este martes inició el proceso de exhumación de los 20 campesinos asesinados el pasado 21 de mayo en la comunidad de Rigores, municipio de Trujillo, departamento de Colón, una de las tragedias más impactantes que ha golpeado al país en los últimos años.
Las primeras diligencias permitieron recuperar tres cuerpos, correspondientes a dos menores de edad y un adulto, como parte de un proceso ordenado por el Juzgado de Letras Penal de Trujillo y ejecutado por personal del Ministerio Público (MP) junto a especialistas de Medicina Forense y agentes de investigación.
El objetivo de estas acciones es realizar autopsias que no pudieron practicarse tras la matanza, recolectar evidencia científica y obtener información clave que permita reconstruir con precisión las circunstancias en que ocurrieron los asesinatos.
Tras la masacre, los familiares de las víctimas retiraron y sepultaron los cuerpos por cuenta propia debido a la conmoción generada por el crimen, por lo que los procedimientos forenses requeridos para una investigación criminal quedaron pendientes.
La portavoz del Ministerio Público, Lorena Cálix, confirmó que un juzgado con jurisdicción nacional autorizó la solicitud presentada por la Fiscalía para exhumar los 20 cadáveres.
“La fiscalía busca tener acceso a información importante que puede llevar a conclusiones en los expedientes de investigación criminal”, explicó la funcionaria.
Por su parte, el comisionado de Policía Rolando Ponce Canales, titular de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), acompañó las labores desarrolladas este martes y confirmó que las exhumaciones continuarán en los próximos días hasta completar el proceso con las 20 víctimas.
Las autoridades esperan que los análisis médico-forenses permitan determinar con mayor exactitud las causas de muerte, la trayectoria de proyectiles, el tipo de armas utilizadas y otros elementos que podrían resultar determinantes para identificar a los responsables y fortalecer las líneas de investigación.
La masacre de Rigores conmocionó a Honduras por la magnitud de la violencia y el elevado número de víctimas.
Sin embargo, pese al impacto nacional que generó el caso, todavía persisten numerosas interrogantes sobre quiénes ejecutaron el ataque, cuáles fueron los móviles y si existieron estructuras criminales detrás de la acción.
Con las tumbas abiertas y los expertos forenses trabajando sobre los restos de las víctimas, la investigación entra ahora en una nueva etapa.
Lo ocurrido en Rigores continúa dejando más preguntas que respuestas, pero las autoridades confían en que la evidencia científica obtenida durante las exhumaciones permita acercarse a la verdad y avanzar hacia el esclarecimiento de uno de los episodios más trágicos registrados recientemente en el Caribe hondureño.





