- Al menos 15 familias dejaron sus viviendas en el sector ocho de la colonia Villa Nueva, en Tegucigalpa, tras denunciar supuestas amenazas de estructuras criminales. La salida se realizó bajo resguardo policial, mientras los afectados cargaban con lo poco que podían llevarse.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. —
El miedo terminó obligando a varias familias a abandonar sus hogares en el sector ocho de la colonia Villa Nueva, en el oriente de Tegucigalpa, luego de recibir supuestas amenazas de integrantes de estructuras criminales.
Al menos 15 familias comenzaron a sacar sus pertenencias de las viviendas que durante años fueron su patrimonio, en una salida marcada por la angustia y la incertidumbre.
Colchones, electrodomésticos, ropa y otros bienes fueron cargados en vehículos particulares y camiones de mudanza, mientras agentes de seguridad resguardaban el desplazamiento.
Lo que debía ser una mudanza por decisión propia se convirtió, según los afectados, en una salida forzada por el temor de que permanecer en la zona pudiera poner en riesgo sus vidas y las de sus familias.
Denuncian amenazas y actos de intimidación
De acuerdo con testimonios de los pobladores, presuntos integrantes de la Pandilla 18 habrían irrumpido en el sector para intimidar a los residentes y exigirles que abandonaran sus viviendas.
Los afectados también denunciaron que varias personas habrían sido amarradas de pies y manos dentro de sus casas, presuntamente como mecanismo de intimidación para demostrar que las amenazas eran reales y obligar a otros vecinos a marcharse.
Estos señalamientos deberán ser investigados y corroborados por las autoridades correspondientes.
Uno de los jefes de familia desplazados describió la difícil decisión que tuvieron que tomar ante el temor por sus hijos.
“No podemos quedarnos, es la vida de nuestros hijos o los bloques de la casa”, relató entre lágrimas, al explicar que los residentes se sienten desamparados ante la situación.
Para estas familias, abandonar sus viviendas significa dejar atrás años de esfuerzo, pero consideran que proteger sus vidas está por encima de cualquier propiedad material.
Policía acompaña el éxodo
Ante las denuncias de los residentes, contingentes de la Policía Nacional y de la Policía Militar del Orden Público (PMOP) se desplazaron hacia el sector para brindar seguridad a las familias durante el retiro de sus pertenencias.
La escena refleja una de las consecuencias más graves de la violencia: familias que necesitan de la protección del Estado para poder salir de sus propias casas.
Los vecinos abandonaron el sector bajo vigilancia policial, mientras persiste la preocupación por quienes permanecen en la zona y por el futuro de las viviendas que quedaron desocupadas.
Una comunidad marcada por el temor
El caso vuelve a poner sobre la mesa el problema del desplazamiento forzado interno provocado por la violencia y el control territorial de estructuras criminales.
Las familias afectadas ahora enfrentan una nueva realidad: encontrar un lugar donde permanecer, proteger sus pertenencias y tratar de reconstruir su vida lejos de sus hogares.
Organizaciones defensoras de derechos humanos han advertido sobre el impacto que tienen las amenazas, la extorsión y la violencia en comunidades vulnerables del Distrito Central, donde muchas familias terminan abandonando sus viviendas ante la falta de garantías para permanecer en ellas.
Exigen recuperar el control de la zona
Los pobladores demandan una respuesta contundente de las autoridades para identificar a los responsables de las amenazas, investigar las denuncias de privación ilegal de libertad y garantizar la seguridad de quienes permanecen en Villa Nueva.
También reclaman medidas que permitan recuperar el control territorial y evitar que más familias tengan que abandonar sus hogares.
Mientras las investigaciones avanzan, las viviendas quedan atrás y las familias se marchan con la incertidumbre de no saber cuándo podrán regresar.
El desplazamiento de los residentes de Villa Nueva deja una imagen difícil de ignorar: ciudadanos protegidos por la Policía mientras abandonan el lugar que alguna vez llamaron hogar por miedo a quienes deberían estar siendo perseguidos por la justicia.










