¿Divorcio a la vista?: Asfura y liberales chocan por el futuro de la ENEE

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  • Lo que comenzó como un acuerdo de gobernabilidad ahora enfrenta fuertes diferencias por la reforma energética; Jorge Cálix advierte que el Partido Liberal no respaldará la propuesta del Ejecutivo.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. –

Lo que comenzó como un entendimiento político entre el gobierno de Nasry Asfura y el Partido Liberal parece entrar en una nueva etapa de tensión.

Las diferencias por la reforma al sector energético dejaron en evidencia un creciente distanciamiento entre ambas fuerzas, al punto de que el jefe de la bancada Liberal, Jorge Cálix, dejó claro que sus diputados no están dispuestos a respaldar la propuesta del Poder Ejecutivo.

El nuevo pulso surgió después de que Asfura afirmara que no aceptará la iniciativa presentada por los liberales.

Cálix respondió que tampoco aceptan la propuesta oficialista porque, según explicó, no garantiza que la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) permanezca como una empresa pública.

Ante esas diferencias, la bancada Liberal presentó una contrapropuesta que, de acuerdo con Cálix, busca tres objetivos centrales: mantener pública la ENEE, reducir el costo de la energía y garantizar procesos transparentes y competitivos para la compra de electricidad.

“Lo más fácil en este tema es empezar a criticar y decir no, no, no. Nosotros entendimos que hay un problema que hay que resolver”, manifestó.

Un pulso que trasciende la reforma energética

Cálix fue enfático en señalar que el Partido Liberal no está obligado a votar por la propuesta del Ejecutivo, de la misma manera que su bancada tampoco pretende obligar a otras fuerzas políticas a respaldar su iniciativa.

El legislador sostuvo que el problema energético debe resolverse desde una perspectiva de costos y transparencia. Por ello, defendió la prohibición de las compras directas y el establecimiento de licitaciones públicas que permitan a los distintos generadores competir para ofrecer energía al menor precio.

A su criterio, el debate no debe concentrarse únicamente en si existe o no una eventual privatización de la ENEE, sino también en cuánto está pagando el Estado por la electricidad.

“Mientras sea la más barata”

Cálix rechazó que la propuesta liberal busque favorecer a una tecnología específica de generación y aseguró que el criterio debe ser obtener energía al menor costo posible.

“No me importa si es con gas, si es eólica, si es solar, si es hídrica o si es térmica; no me importa si es carbón, mientras sea la más barata”, expresó.

También cuestionó los precios diferenciados para consumidores residenciales y grandes empresas y defendió que el Estado mantenga los subsidios cuando sean necesarios para proteger a los sectores de menores ingresos, pero sin asumir costos elevados por la compra de energía.

¿Se rompe el entendimiento?

La disputa energética llega en un momento especialmente sensible para la relación entre el Ejecutivo y el Partido Liberal. Lo que inicialmente fue presentado como un esquema de cooperación para garantizar gobernabilidad comienza a mostrar grietas por temas considerados estratégicos para el país.

Cálix incluso cuestionó los señalamientos sobre supuestos intereses particulares detrás del bloqueo de las reformas y preguntó directamente quién frenó la discusión del proyecto liberal, si la bancada opositora o el Poder Ejecutivo.

“Ellos son gobierno”, sostuvo, al remarcar que corresponde a las autoridades asumir la responsabilidad de resolver la crisis energética.

Por ahora, el “divorcio” político no está formalmente declarado, pero el choque por la ENEE deja una señal clara: el acuerdo que permitió al gobierno avanzar en sus primeros meses enfrenta una prueba de fuego y la reforma energética podría convertirse en uno de los principales puntos de quiebre entre Asfura y los liberales.

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