- Jorge Yllescas afirma que el descontento ciudadano comenzó apenas semanas después de la toma de posesión y advierte que la pérdida de confianza no solo golpea al Ejecutivo, sino también a la gobernabilidad y la democracia del país.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
El analista político Jorge Yllescas advirtió que el Gobierno del presidente Nasry “Tito” Asfura enfrenta un acelerado deterioro de su imagen pública, una situación que calificó como inusual debido a que, según afirmó, el desgaste comenzó a evidenciarse apenas semanas después del inicio de la administración.
De acuerdo con Yllescas, distintos análisis muestran que la percepción negativa hacia el mandatario comenzó a manifestarse alrededor de los 40 días después de haber asumido el cargo, un comportamiento que, a su juicio, rompe con la dinámica observada en gobiernos anteriores.
El analista recordó que, por lo general, el desgaste político de una administración suele reflejarse uno o incluso dos años después de iniciar funciones, no durante sus primeros meses.
“Ya a los 40 días la gente estaba protestando contra el presidente y diciendo que la situación no mejoraba. A los 100 días, la percepción era que el gobierno había fracasado”, afirmó.
Aunque se declaró identificado con el Partido Liberal, Yllescas dejó claro que el deterioro de un gobierno no debería ser motivo de satisfacción para los sectores de oposición, al considerar que sus efectos terminan afectando a todo el país.
“No nos deberíamos alegrar de que un gobierno vaya mal, porque eso afecta la calidad de la democracia y la gobernabilidad y, en general, todo el desarrollo de una nación. No nos conviene a los hondureños que un gobierno se deteriore tan rápido”, expresó.
En ese sentido, sostuvo que el papel de la oposición debe centrarse en fiscalizar, cuestionar y vigilar el desempeño de las autoridades, pero evitando posturas que puedan profundizar la crisis institucional.
Yllescas también hizo referencia a los resultados del más reciente Sondeo de Opinión Pública del ERIC, el cual, según explicó, refleja un bajo nivel de conocimiento ciudadano sobre los ministros del Gobierno y una percepción desfavorable respecto al manejo de áreas clave para la población.
Entre esos temas mencionó la salud, la educación y la seguridad, considerados por la ciudadanía como los principales indicadores para evaluar la gestión gubernamental.
“Esos son los temas fundamentales que ve el pueblo hondureño y, según esta encuesta, se observa un deterioro muy rápido. Es bastante preocupante esta situación para el país”, manifestó.
A esas preocupaciones sumó el impacto de la inflación, señalando que el incremento en el costo de vida continúa afectando directamente la economía de los hogares hondureños y alimentando el descontento ciudadano.
El analista también cuestionó la capacidad de conducción política del Ejecutivo y aseguró que la administración enfrenta problemas de gobernabilidad que atribuyó a una presunta falta de liderazgo presidencial.
Según su valoración, el poder político estaría concentrándose en otras figuras del oficialismo, lo que, afirmó, proyecta una imagen de debilidad en la dirección del Gobierno.
Como ejemplo citó las diferencias públicas surgidas entre el presidente Asfura y el titular del Congreso Nacional en torno al envío de ayuda humanitaria a Venezuela tras los terremotos que afectaron ese país, episodio que, a su juicio, evidenció contradicciones dentro del oficialismo.
Para Yllescas, este tipo de situaciones, sumadas al deterioro reflejado en encuestas recientes, deben ser observadas con atención debido a las implicaciones que pueden tener sobre la estabilidad política del país.
Finalmente, sostuvo que el acelerado desgaste de la percepción ciudadana no representa únicamente un desafío para el Gobierno, sino también un riesgo para la gobernabilidad, la calidad de la democracia y el desarrollo de Honduras, por lo que consideró necesario que las autoridades adopten medidas que permitan recuperar la confianza de la población.






