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viernes, junio 14, 2024
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El FMI recorta su pronóstico de crecimiento global al 2,8% y prevé una perspectiva «anémica»

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La economía global languidece, con un crecimiento de 2,8% en 2023, y de 3% durante los cinco años siguientes, «el más bajo en décadas», estimó este martes el Fondo Monetario Internacional (FMI), que considera esta perspectiva «anémica».

Si se da por hecho que «las recientes tensiones del sector financiero están contenidas», el crecimiento caerá del 3,4% en 2022 al 2,8% en 2023, antes de subir lentamente y establecerse en 3% durante cinco años: «el pronóstico a mediano plazo más bajo en décadas», afirma el Fondo en la actualización de sus Perspectivas de la Economía Mundial.

El organismo espera una desaceleración pronunciada en las economías desarrolladas, de 2,7% en 2022 a 1,3% en 2023.

«La perspectiva anémica» es un reflejo de la subida de las tasas de interés y las «políticas estrictas necesarias para reducir la inflación», señala el organismo.

Es, además, una consecuencia del reciente deterioro de las condiciones financieras, la guerra en curso en Ucrania y «la fragmentación del crecimiento geoeconómico», explica el informe, en referencia a la tendencia creciente de alejarse de la globalización que dominó la economía durante la segunda mitad del siglo XX para abrazar medidas proteccionistas.

Y puede ser peor con un «plausible escenario alternativo, con más estrés en el sector financiero», afirma. En este supuesto, el crecimiento caería a alrededor de 2,5% en 2023, lo que lo convertiría en el más débil desde la crisis de 2001 si se excluye el año de la pandemia y el colapso financiero mundial de 2009.

El aumento de las tasas de interés para controlar la inflación tiene «efectos secundarios» evidentes, señala el informe.

«Las vulnerabilidades del sector bancario se han hecho patentes y los temores de contagio han aumentado en el sector financiero en general, incluidas instituciones financieras no bancarias», advierte.

Se refiere en particular a la quiebra de tres bancos regionales estadounidenses y la compra precipitada de Credit Suisse por su rival UBS.

La inflación seguirá siendo alta en 2023, en torno al 7% a nivel mundial, pero lo que más preocupa a la institución es la inflación subyacente, que excluye elementos más volátiles como los alimentos y la energía.

«Turbulencias»

«Lo que constatamos es que los riesgos, una vez más, han pesado mucho sobre el crecimiento y en gran parte debido a las turbulencias financieras de las últimas semanas», declaró el economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas, en rueda de prensa.

Pese a todo, el FMI revisa al alza sus previsiones de crecimiento este año para Estados Unidos, la mayor economía mundial, hasta 1,6% (+0,2 puntos porcentuales respecto a las publicadas en enero), y 1,1% (+0,1 pp) en 2024.

La zona euro mejora hasta 0,8% (+0,1 pp), al igual que el Reino Unido, que terminará el año en recesión pero a un nivel mejor de lo esperado, con una contracción de 0,3%.

Alemania también se expone a caer en recesión (-0,1% en 2023), mientras que España sale mejor parada con un crecimiento previsto de 1,5% en 2023 y 2% en 2024.

La economía de América Latina y el Caribe crecerá 1,6% este año (-0,2 pp) y 2,2% en 2024.

Por países y áreas económicas, la organización financiera pronostica un crecimiento para Brasil este año de 0,9%, México 1,8%, Argentina 0,2%, Bolivia 1,8%, Colombia 1%, Ecuador 2,9%, Paraguay 4,5%, Perú 2,4%, Uruguay 2% y Venezuela 5%. Centroamérica progresará por su parte 3,8% y el Caribe 9,9%.

La economía de Chile en tanto se contraerá este año en un 1%, señala el Fondo.

– China flaquea –

China ejerce de locomotora económica mundial y su recuperación alivia los problemas en la cadena de suministro. Pero sus perspectivas tampoco son boyantes.

Tras abandonar la política de cero covid, la economía china crecerá en 2023 5,2%, pero se desacelerará a partir de 2024 hasta 4,5%, un porcentaje muy bajo para el país.

Este panorama ha llevado al FMI a cambiar de parecer desde enero: ya no habla de un «aterrizaje suave», con una inflación a la baja y un crecimiento constante de la economía. Ahora advierte que la inflación «se obstina» y la situación del sector financiero añade incertidumbre.

Y hay más riesgos rondando: los «niveles de deuda siguen siendo elevados», una intensificación de la guerra en Ucrania podría disparar de nuevo los precios de las materias primas y «las tensiones geopolíticas son altas», concluye.

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