Por: Melvin López Herrera
El 25 de mayo en nuestro país es una fecha en la que se conmemora al periodista hondureño. Como tradición este gremio elige de entre ellos al comunicador social que será galardonado distintivamente por su desenvolvimiento en su misión profesional; esa que muchas veces es reconocida por el pueblo y muchas otras criticada como consecuencia de las posturas personales o grupales (voluntarias o no) de sus agremiados.
En esta ocasión se dispuso otorgar la máxima condecoración por parte del Colegio de Periodistas de Honduras (CPH) a una dama periodista, Lucía Alvarado Alonzo, de bastante recorrido en su vida profesional. Es interesante tomar de su discurso un par de manifestaciones cortas pero significativas, cuando dijo: “El periodista es el puente entre el Estado y la ciudadanía” y “No puede haber democracia plena donde el periodismo no se ejerce con libertad”.
En cuanto al puente entre el Estado y la ciudadanía, la labor del periodista entendemos que debe manifestarse como el fiel de la balanza que busca el equilibrio de esta sociedad constituida por gobernantes y gobernados.
En cuanto a su segunda manifestación, relacionada con un periodismo ejercido con libertad, esta libertad es una garantía contenida en nuestra Constitución y que muchas veces se ve amenazada desde el poder público. Pero también es indudable que muchísimas otras veces esa libertad es invisiblemente amenazada y hasta frenada desde el poder económico que se impone desde casa.
Al revisar la Ley Orgánica del Colegio de Periodistas de Honduras y también su Código de Ética Profesional encontramos un enriquecido contenido protocolario que permite a todo comunicador social auto concienciarse en su trayectoria profesional: la no sumisión en su desenvolvimiento profesional; no servir de instrumento con el que se pretenda engañar al público; fomentar una verdadera conciencia nacional en el pueblo hondureño, que le permita fortalecer su identidad en colectivo; informar ilimitadamente con la verdad y nunca desinformar… Todo -con su ventaja propia de contar con cámaras y micrófonos en las veinticuatro horas de los siete días de la semana- hace del periodista el personaje ideal capaz de convertirse en el fiel de la balanza, hasta que ésta cargue con el peso equilibrado de esta sociedad en la que sus diferencias logren reducirse llegando a provocar un cierto grado de aceptación recíproca al interior de la comunidad que le integra.
Si el periodista hondureño se mantuviera con la independencia y autonomía necesarias, personal y colectivamente, para su desenvolvimiento profesional, pudiendo cumplir su misión bajo la inspiración motivadora de su Ley Orgánica y su Código de Ética; podría convertirse en el contrapeso necesario, ya perdido políticamente en nuestro sistema democrático, por haberse vuelto altamente corrupto año tras año. Lamentablemente, como dijimos al comienzo, se desenvuelve entre dos fuegos que le mantienen entre la espada y la pared: por un lado, respecto al gobierno; y por otro lado respecto al mismo sector privado de la economía (la empresa privada), cuando este último no es ni más ni menos que su propio patrono en su mundo laboral.
Cuando se vive un manifiesto antagonismo entre gobierno y sector privado sentimos que, el periodista-empleado, muchas veces se ve forzado a alinearse con su patrono en esa lucha confrontativa contra el gobierno, y en algunos casos -al menos- mantenerse neutral. Y cuando existe una manifiesta afinidad entre gobierno y sector privado, el periodista-empleado en este caso se vuelve también limitado al no poder hacer los señalamientos debidos sobre la inconsistencias o desaciertos en la tarea gubernamental… (ejemplos y anécdotas, sobran y de mucha actualidad).
Es por eso que, cuando la independencia y autonomía profesional del periodista se encuentra debilitada desde casa o fuera de ella, la libertad de expresión no sólo amenaza al periodista, como portador de esa libertad, sino que a la sociedad entera; la que debe mantenerse efectivamente informada y actualizada sobre su realidad actual por medio de los comunicadores sociales, quienes -como lo señaló la galardonada- son el puente entre el Estado y la ciudadanía.
La libertad de expresión deberá ser lucha constante del periodista; quien deberá mantenerse firme, decidido y fortalecido en su independencia y autonomía profesional, para enfrentar esa amenaza que puede venírsele desde casa o fuera de ella.
Mayo 26, 2026






