- La conmemoración estuvo marcada por la presencia de autoridades del Central Ejecutivo y la ausencia de bases liberales, reflejo del golpe político tras el 30 de noviembre y la falta de defensa del triunfo electoral.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
Con un ambiente frío y una notoria ausencia de militancia, el Partido Liberal de Honduras conmemoró este jueves su 135 aniversario, en una jornada que dejó en evidencia el desgaste interno, la desmotivación de sus bases y las secuelas políticas tras lo ocurrido el 30 de noviembre, fecha en la que quedó una nebulosa sobre un eventual triunfo liberal que, según sectores del partido, no fue defendido.
El acto central se desarrolló en la sede del Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal, con la presencia de algunas autoridades y dirigentes partidarios, pero con muy poca asistencia de militantes, un contraste marcado frente a la tradición histórica de masivas celebraciones del liberalismo hondureño.
Para muchos liberales consultados, la baja convocatoria refleja el desencanto generado tras el proceso electoral, en el que el partido pasó de la expectativa de triunfo a una derrota que dejó más preguntas que respuestas.
La falta de una postura firme y de acciones claras para defender los resultados electorales golpeó la moral de la base liberal, hoy distante de la dirigencia.
Un aniversario sin efervescencia
Aunque el Partido Liberal es la institución política más antigua del país, fundada el 5 de febrero de 1891 por Policarpo Bonilla, el aniversario número 135 estuvo lejos de la efervescencia que históricamente caracterizó a la bandera rojo, blanco y rojo.
Lejos de ser una fiesta multitudinaria, la conmemoración se convirtió en un acto protocolario, donde los discursos apelaron a la unidad y a la resiliencia, pero sin lograr conectar con una militancia que hoy se muestra desmovilizada y escéptica.
El peso del 30 de noviembre
La fecha del 30 de noviembre sigue siendo una herida abierta dentro del liberalismo. Sectores internos sostienen que existieron condiciones para reclamar un resultado distinto, pero que la dirigencia no actuó con firmeza, generando una sensación de abandono entre simpatizantes y estructuras de base.
Ese desencanto se reflejó claramente en el aniversario: pocos liberales acudieron a conmemorar los 135 años de historia de un partido que gobernó Honduras en múltiples ocasiones y que hoy lucha por reencontrarse con su identidad y su gente.
Un reto mayor que la celebración
Más allá del simbolismo de la fecha, el aniversario dejó al descubierto un desafío mayor: reconstruir la confianza interna y recuperar la mística partidaria.
Analistas coinciden en que, mientras no haya una autocrítica profunda y una renovación real del liderazgo, el Partido Liberal seguirá celebrando aniversarios con sillas vacías y bases distantes.
A 135 años de su fundación, el liberalismo hondureño enfrenta no solo el reto de volver al poder, sino el de volver a convocar a sus propios militantes, hoy ausentes en una fecha que antes era motivo de orgullo y movilización nacional.

