GALERÍA | Seis ataúdes, una sola fosa y un dolor imposible de describir: el desgarrador último adiós a la familia Cortés-Mejía

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  • Entre abrazos, lágrimas y un silencio que estremecía el cementerio, familiares, amigos y vecinos despidieron a los cinco hermanos y a la bebé que murieron calcinados en un voraz incendio en los bordos de Esquipulas, en San Pedro Sula.

SAN PEDRO SULA, HONDURAS. –

Seis ataúdes descendieron lentamente hasta una misma fosa, mientras el llanto inconsolable de una familia rota desgarraba el ambiente. El cementerio municipal de El Ocotillo fue escenario de una de las despedidas más dolorosas que ha vivido San Pedro Sula en los últimos años: el último adiós a cinco hermanos y una bebé de apenas siete meses que perdieron la vida calcinados durante el incendio que redujo a cenizas su vivienda en los bordos de Esquipulas, en la aldea El Carmen.

Las víctimas fueron identificadas como Daniela Azucena Cortés Mejía, de 19 años; su hija, la pequeña Madison Charlotte Cortés, de apenas siete meses; así como sus hermanos Jahir Cortés Mejía, de 17 años; Jairo Joel Cortés Mejía, de 10; Mayra Cortés Mejía, de 7; e Isaías Cortés Mejía, de 6 años.

Los seis integrantes de la familia Cortés-Mejía fueron sepultados juntos, en una sola fosa, como símbolo del vínculo que la tragedia jamás logró romper. A su alrededor, decenas de personas acompañaban el cortejo fúnebre entre oraciones, abrazos y un profundo silencio que reflejaba la magnitud de la pérdida.

Durante el velatorio y el sepelio, la madre de los cinco hermanos y abuela de la bebé permaneció devastada frente a los féretros, incapaz de contener el llanto tras perder, en cuestión de minutos, a todos sus hijos y a su nieta.

El abuelo de las víctimas, con la voz entrecortada, recordó el horror que aún persigue a la familia desde la madrugada del incendio.

“Me duele tanto, es una pesadilla… eso era un horno. Cada vez que volteo a ver allí, era un horno completo”, expresó mientras observaba por última vez los ataúdes de sus nietos.

El impacto emocional ha sido tan profundo que los familiares aseguraron que desde el momento de la tragedia no han podido dormir ni llevar alimento a sus bocas.

“No hemos dormido ni nada, ni probado un bocado. Ni ganas de eso le pegan a uno con esta tragedia”, manifestó una de las parientes, visiblemente afectada.

Otra integrante de la familia aprovechó para agradecer las innumerables muestras de solidaridad recibidas por parte de vecinos, amistades y personas que, sin conocerlos, se acercaron para brindar apoyo durante los días más difíciles de sus vidas.

“Créame que es lo más duro que nos toca vivir. De antemano agradecemos a todos los que estuvieron con nosotros ayudándonos”, expresó entre lágrimas.

El dolor también fue compartido por amigos cercanos de la familia, quienes coincidieron en que no existen palabras para describir el sufrimiento de una madre que despide a todos sus hijos en un mismo día.

“Es bien difícil y tremendo para una madre perder a todos sus hijos. Es bien complicado”, comentó una amiga de la familia.

La tragedia ocurrida en los bordos de Esquipulas ha conmocionado a Honduras por la dimensión del dolor que dejó a su paso. Lo que comenzó como un incendio estructural terminó arrebatando seis vidas de una misma familia y dejando un vacío imposible de llenar.

Ahora, cinco hermanos y una bebé descansan juntos bajo la misma tierra, mientras sus seres queridos intentan asimilar una pérdida que marcará para siempre sus vidas y que difícilmente será olvidada por quienes fueron testigos de una de las escenas más desgarradoras de los últimos tiempos.

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