- Jurista advierte que intereses partidarios han debilitado la institucionalidad electoral y exige perfiles autónomos para evitar nuevas crisis en el país
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
El abogado Germán Leitzelar Hernández lanzó una advertencia directa sobre el futuro del sistema electoral hondureño: sin independencia real, los órganos encargados de garantizar la democracia seguirán sometidos a presiones políticas.
El jurista se refirió al proceso de elección de nuevas autoridades del Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal de Justicia Electoral (TJE), señalando que la injerencia de partidos políticos, sectores económicos y otros intereses ha debilitado seriamente estas instituciones.
“La columna vertebral de la democracia está debilitada”
Leitzelar fue contundente al afirmar que el CNE, al que definió como la columna vertebral de la democracia, ha sido afectado por presiones externas que han llevado “al traste” su funcionamiento.
En ese sentido, advirtió que, si no se corrige el rumbo, Honduras podría enfrentar nuevamente crisis electorales como las vividas en el pasado.
Una oportunidad para corregir el rumbo
En medio del proceso de selección, el abogado consideró que aún existe una oportunidad para depurar el sistema electoral y avanzar hacia su “ciudadanización”.
A su criterio, el país necesita funcionarios con capacidad, criterio y, sobre todo, independencia total frente a cualquier tipo de presión.
Condiciones firmes: “Mi único jefe sería la Constitución”
Consultado sobre una eventual nominación, Leitzelar estableció condiciones claras: garantizar su independencia absoluta, poder ejercer su profesión y actuar únicamente bajo el mandato de la Constitución.
“Mi único jefe sería la Constitución”, afirmó, dejando claro que no aceptaría interferencias ni órdenes de terceros.
Incluso advirtió que, de existir presiones externas, preferiría renunciar antes que comprometer su integridad profesional.
Llamado a fortalecer la democracia
Finalmente, el jurista hizo un llamado a la sociedad hondureña a reflexionar sobre la necesidad de reconstruir la confianza en el sistema electoral.
Insistió en que el país debe “cambiar de ruta” y apostar por instituciones sólidas, independientes y confiables, como base para garantizar procesos democráticos legítimos.
En un contexto de desconfianza y tensión política, sus declaraciones reafirman un punto clave: sin independencia, no hay elecciones creíbles.




