- Siete órdenes de captura y 12 diligencias se ejecutan en Tegucigalpa, Danlí, El Paraíso y Olanchito contra una presunta banda que habría obtenido más de 51 millones de lempiras mediante operaciones financieras de origen ilícito.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. —
La Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC), en coordinación con la Fiscalía Especial Contra el Crimen Organizado (FESCCO) del Ministerio Público y con el apoyo de la Policía Militar del Orden Público (PMOP), puso en marcha este lunes la Operación Hestia, dirigida contra una presunta estructura criminal vinculada al lavado de activos y al cobro de extorsiones.
Como parte de las acciones, las autoridades ejecutan nueve allanamientos de morada y tres inspecciones en distintos puntos de Tegucigalpa, Danlí, El Paraíso y Olanchito, donde se busca recolectar evidencias y avanzar en el desmantelamiento de la estructura investigada.
En la capital, los operativos se concentran específicamente en la aldea El Chimbo, salida hacia Santa Lucía, y en la colonia La Esperanza, cerca del bulevar Morazán.
Extorsión y amenazas de muerte
Según las investigaciones, la organización habría operado como una banda independiente dedicada a extorsionar a comerciantes y empresarios, a quienes realizaba llamadas para exigir fuertes sumas de dinero.
Las víctimas eran presuntamente obligadas a efectuar depósitos en cuentas bancarias, bajo amenazas de muerte y otras formas de intimidación utilizadas para garantizar el pago de las exigencias económicas.
El portavoz del Ministerio Público, Jorge Galindo, informó que durante la operación se ejecutan siete órdenes de captura contra personas que estarían vinculadas con esta estructura criminal.
Más de L51 millones bajo investigación
Uno de los principales hallazgos que dio impulso a la investigación fueron los movimientos financieros considerados atípicos detectados por los investigadores.
Tras el análisis realizado por peritos especializados, las autoridades identificaron más de 51 millones de lempiras en movimientos que, hasta el momento, no tendrían una justificación lícita.
Ahora, los investigadores buscan establecer el origen, destino y beneficiarios de estos recursos, así como determinar si existe una conexión directa entre las operaciones financieras detectadas y el dinero presuntamente obtenido mediante el cobro de extorsiones.
La Operación Hestia representa así un golpe no solo contra quienes presuntamente realizaban las amenazas y exigían los pagos, sino también contra el circuito financiero utilizado para movilizar y ocultar los recursos provenientes de actividades ilícitas.
El Ministerio Público reiteró que continuará desarrollando acciones contra las estructuras dedicadas a la extorsión, incluidas las denominadas bandas independientes, con el objetivo de afectar sus fuentes de financiamiento y evitar que el dinero obtenido mediante amenazas pueda ser incorporado al sistema financiero como recursos aparentemente legítimos.








