Hasta 11 días sin agua: Tegucigalpa enfrenta una crisis que se agrava si no llueve

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La falta de lluvias y el bajo nivel de los embalses obligan a ampliar los ciclos de distribución, mientras miles de capitalinos ya sobreviven con apenas una hora de agua cada ocho días.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. –

La crisis del agua en Tegucigalpa podría profundizarse en las próximas semanas. Si las lluvias no llegan, los capitalinos podrían enfrentar racionamientos de hasta 11 días entre cada suministro, una situación que ya golpea con mayor fuerza a las familias de las zonas más vulnerables de la ciudad.

El problema dejó de ser una advertencia para convertirse en una realidad cotidiana para muchos hogares. En la colonia Ulloa, Ada Maribel Núñez, de 54 años, cuenta que su familia, integrada por siete personas, recibe agua apenas durante una hora cada ocho días.

“Solo nos están tirando una hora el agua, cada ocho días”, relató Núñez, quien explicó que la escasez los ha obligado a buscar alternativas incluso para realizar tareas básicas como lavar la ropa.

“Nosotros venimos a lavar aquí porque no tenemos agua en las casas”, afirmó mientras acudía a lavaderos públicos.

Los embalses siguen perdiendo capacidad

Las cifras oficiales tampoco ofrecen un panorama alentador. El gerente de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS), Gustavo Boquín, confirmó que el embalse Los Laureles se encuentra alrededor del 38% de su capacidad, mientras que La Concepción, una de las principales fuentes de abastecimiento de la capital, ronda apenas el 30%.

El escenario podría empeorar debido a la ausencia de lluvias significativas.

Boquín advirtió que no se esperan precipitaciones importantes durante agosto, pese a que para las últimas horas está previsto el ingreso de una onda tropical.

Sin embargo, el fenómeno no representaría el alivio que Tegucigalpa necesita.

“No estamos avizorando lluvias fuertes que nos puedan ayudar a recargar los embalses”, señaló el funcionario, al explicar que las precipitaciones capaces de generar una recuperación importante en las reservas no se proyectan sino hasta la segunda quincena de septiembre.

El calendario de distribución se extiende

Ante la disminución de las reservas, las autoridades municipales modificaron el calendario de distribución para tratar de prolongar la vida útil de los embalses.

El director del Sistema Municipal de Gestión de Riesgos, Julio Quiñónez, explicó que, sin ese cambio, las reservas habrían caído hasta aproximadamente 20 % de su capacidad alrededor del 20 de agosto.

Con el nuevo esquema, que establece ciclos de hasta nueve días, ese escenario se trasladaría aproximadamente hasta el 20 de septiembre.

Pero el problema no desaparece: únicamente se gana tiempo.

La situación podría volverse todavía más crítica si las lluvias continúan ausentes y los niveles de los embalses siguen descendiendo. De acuerdo con las autoridades, al llegar al 20 % de capacidad, los sedimentos comienzan a dificultar el aprovechamiento del agua, mientras que por debajo del 15 %, el recurso deja de ser utilizable para consumo.

Una ciudad que espera la lluvia

Mientras las reservas disminuyen, en distintos sectores de Tegucigalpa las familias deben almacenar cada gota que reciben, comprar agua o trasladarse a otros puntos para realizar actividades básicas.

La posibilidad de pasar hasta 11 días esperando el siguiente suministro refleja la magnitud del problema: la capital no solo enfrenta una reducción en sus fuentes de agua, sino también una carrera contra el tiempo y contra un invierno que no termina de llegar.

Si las lluvias no aparecen en las próximas semanas, la presión sobre los embalses y sobre miles de hogares aumentará, dejando a Tegucigalpa ante un escenario cada vez más difícil: menos agua disponible, más días de espera y una población obligada a sobrevivir con reservas cada vez más limitadas.

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