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Honduras al borde del colapso energético: pérdidas millonarias, deuda récord y apagones de hasta siete días exigen una reforma profunda

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  • Informe de Sendas advierte que la crisis de la ENEE ya trasciende al sector eléctrico y amenaza el desarrollo económico del país; expertos urgen blindar la estatal de la interferencia política y sanear sus finanzas

TEGUCIGALPA, HONDURAS. –

Honduras enfrenta una de las crisis energéticas más severas de su historia reciente. Pérdidas récord de energía, una deuda que alcanza los 4,500 millones de dólares, apagones prolongados y una limitada capacidad de inversión mantienen al sistema eléctrico nacional en una situación crítica que, de no corregirse mediante reformas integrales, continuará frenando el crecimiento económico y el desarrollo del país.

Así lo revela el informe “Una ley más o la reforma eléctrica que Honduras necesita”, presentado por el centro de pensamiento Sendas Think Tank junto a especialistas del sector energético, en el que se advierte que la problemática de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) ya no es únicamente un desafío institucional, sino una amenaza para la competitividad y estabilidad económica nacional.

Según el estudio, Honduras registra actualmente las mayores pérdidas eléctricas de Centroamérica, consolidando una dinámica que profundiza simultáneamente el déficit financiero, el endeudamiento y el deterioro de la calidad del servicio.

Pérdidas históricas y energía que nunca se cobra

Los datos expuestos por Sendas reflejan una situación alarmante. Durante 2025, aproximadamente el 38 % de toda la energía generada en el país no fue facturada, lo que representó pérdidas superiores a los 500 millones de dólares.

El informe atribuye esta situación principalmente al hurto de energía, fraude, conexiones ilegales, errores de medición y deficiencias en la red de distribución.

Además, el 63 % de estas pérdidas corresponden a factores no técnicos, vinculados directamente al robo de energía y fallas en los mecanismos de control y cobro.

La problemática presenta una alta concentración geográfica. La Región Noroccidental acumula el 60 % de la energía no facturada, mientras que el departamento de Cortés representa por sí solo el 41 % de las pérdidas nacionales.

Honduras lidera los apagones en Centroamérica

La crisis también se refleja en la calidad del servicio que reciben los usuarios.

De acuerdo con el informe, un cliente promedio de la ENEE acumuló durante 2025 un total de 165.5 horas sin suministro eléctrico, equivalentes a casi siete días completos sin energía, distribuidos en 82 interrupciones a lo largo del año.

La comparación con otros países de la región evidencia el rezago hondureño. Mientras en Honduras los usuarios enfrentaron más de 165 horas de interrupciones, en El Salvador el promedio anual fue de apenas 8.7 horas.

Los especialistas advierten que estas fallas constantes afectan directamente la productividad de empresas, comercios y hogares, incrementan los costos operativos y reducen significativamente la capacidad del país para atraer nuevas inversiones.

Una deuda de $4,500 millones amenaza la sostenibilidad del sector

El documento señala que la ENEE compra energía que posteriormente no logra recuperar mediante la facturación o el cobro efectivo, generando déficits permanentes que son financiados mediante endeudamiento.

Como resultado, la deuda acumulada del sector eléctrico alcanzó los 4,500 millones de dólares en abril de 2026, una cifra equivalente al 11 % del Producto Interno Bruto (PIB) y a aproximadamente una cuarta parte de toda la deuda del Sector Público No Financiero.

La situación financiera se agrava aún más debido a que la estatal mantiene atrasos cercanos a diez meses en pagos a generadores privados y registra obligaciones pendientes con proveedores que superan los 920 millones de dólares.

A ello se suma una mora acumulada de 756 millones de dólares correspondiente a energía facturada pero no cobrada, de la cual el 87 % tiene más de 120 días de atraso.

Compras de emergencia elevan costos del sistema

El estudio también cuestiona la estructura actual de contratación energética y advierte que la matriz de generación continúa dependiendo en gran medida de combustibles derivados del petróleo, lo que incrementa la vulnerabilidad del país frente a la volatilidad de los precios internacionales.

Asimismo, señala una creciente dependencia de compras de emergencia y del denominado mercado de oportunidad, mecanismos que suelen implicar costos considerablemente más altos.

Durante 2025, el 33 % de la energía adquirida por la ENEE provino del mercado de oportunidad; sin embargo, ese porcentaje representó el 42 % del costo total de abastecimiento eléctrico.

El costo social de la crisis

Sendas destaca que las consecuencias de la crisis energética van mucho más allá de las finanzas de la estatal.

El déficit anual de la ENEE equivale a casi cinco veces el presupuesto nacional destinado a medicamentos y material médico, catorce veces los recursos asignados a becas y ayudas sociales, o al financiamiento de aproximadamente 489 kilómetros de carretera de concreto hidráulico.

Paralelamente, alrededor de 830 mil hondureños continúan sin acceso al servicio público de energía eléctrica, principalmente en comunidades rurales y sectores de bajos ingresos.

La solución requiere reformas estructurales

Frente a este panorama, los especialistas sostienen que la salida a la crisis no pasa únicamente por reestructurar la ENEE ni por reabrir el debate sobre la privatización del sistema eléctrico.

Por el contrario, consideran indispensable modificar los incentivos institucionales que durante décadas han permitido la acumulación de pérdidas, endeudamiento y deterioro operativo.

Entre las principales recomendaciones planteadas destacan fortalecer la gobernanza de la empresa estatal, blindarla de la interferencia política, sanear su situación financiera, garantizar la continuidad del suministro, promover procesos competitivos en la contratación de energía y asegurar un liderazgo político sostenido que permita implementar las reformas necesarias.

Advertencia final

El informe concluye con una advertencia contundente: si Honduras no impulsa una transformación estructural profunda y sostenida en su sistema eléctrico, continuará atrapada en un círculo vicioso de pérdidas millonarias, endeudamiento creciente y un servicio cada vez más inestable.

Para Sendas, la crisis energética ya dejó de ser un problema exclusivo de la ENEE y se ha convertido en uno de los principales obstáculos para el desarrollo nacional, la generación de empleo y la competitividad económica del país.

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