Honduras no cede a la violencia: más muertes, misma crisis y un promedio que alarma

  • La experta Migdonia Ayestas advierte que, aunque el aumento es menor al 1%, el país sigue atrapado en una espiral estructural con seis homicidios diarios y expansión del crimen organizado

TEGUCIGALPA, HONDURAS. – 

Honduras continúa enfrentando una persistente crisis de seguridad. La directora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Migdonia Ayestas, alertó que el país registra alrededor de 20 homicidios más en comparación con el mismo periodo del año anterior, una variación que, aunque no supera el 1% en términos estadísticos, refleja la continuidad de un problema estructural.

“Son 20 personas que no debieron morir si tuviéramos una verdadera seguridad en el país”, expresó la experta, al tiempo que confirmó que el promedio de violencia homicida se mantiene en seis muertes diarias, una cifra prácticamente igual a la del año pasado.

Ayestas explicó que, aunque hay meses con picos más altos —como marzo, que ha registrado el mayor número de víctimas—, el comportamiento general de la violencia se mantiene estable en términos anuales.

Sin embargo, advirtió que la percepción ciudadana de inseguridad puede incrementarse por hechos aislados que, aun sin confirmación, generan alarma social.

Factores estructurales detrás de la violencia

La especialista subrayó que la problemática no depende únicamente del accionar policial, sino de una combinación de factores estructurales como la pobreza, el desempleo, la marginación y la presencia de estructuras criminales con control territorial.

En ese sentido, alertó que los grupos del crimen organizado aprovechan los cambios en las autoridades y los periodos de transición gubernamental para fortalecer sus operaciones.

“Los grupos criminales no dejan de operar… incluso buscan influir en funcionarios para continuar con sus actividades”, señaló.

Además, advirtió sobre un cambio preocupante en la dinámica del narcotráfico en el país, al indicar que Honduras estaría pasando de ser una nación de tránsito a una con cultivos destinados a la producción de cocaína.

Zonas bajo presión criminal

Ayestas identificó como focos críticos departamentos como Olancho, Colón, Islas de la Bahía y Atlántida, donde existe presencia activa del crimen organizado.

En otras zonas, añadió, el control territorial estaría en manos de maras y pandillas.

“En muchos barrios, las estructuras criminales imponen reglas de entrada y salida incluso a los propios habitantes”, advirtió.

Llamado a acción institucional

La directora del Observatorio reconoció como positivo el enfoque del actual titular de Seguridad de “darle rostro al delito”, pero insistió en que el reto principal es identificar a los verdaderos responsables y beneficiarios de la criminalidad.

Asimismo, destacó el papel clave del Ministerio Público y de las instituciones de inteligencia para atacar las estructuras financieras del crimen organizado.

“El punto clave es debilitar las estructuras atacando la ruta del dinero. Es un trabajo conjunto entre Seguridad, Finanzas y el Ministerio Público”, afirmó.

Finalmente, Ayestas enfatizó que fortalecer la investigación criminal y la coordinación interinstitucional será determinante para lograr capturas efectivas y garantizar que los responsables enfrenten la justicia.

El panorama, aunque estadísticamente estable, continúa siendo crítico, evidenciando que la violencia en Honduras no solo persiste, sino que se adapta y evoluciona en medio de profundas debilidades estructurales.

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