Honduras rompe récord en remesas, pero enciende las alarmas por su dependencia del exterior

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• El país recibió más de $10,000 millones en nueve meses, mientras expertos advierten que depender del dinero enviado por los migrantes no es una solución sostenible.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. –

Honduras recibió 10,098.8 millones de dólares en remesas familiares entre enero y septiembre de 2026, un incremento del 11.2 % respecto al mismo período de 2025, cuando ingresaron 9,080.1 millones de dólares, informó el Banco Central de Honduras (BCH). 

Sin embargo, detrás de estas cifras récord persiste una preocupación: la economía nacional continúa dependiendo del dinero que envían los compatriotas desde el extranjero.

El aumento representa 1,018.7 millones de dólares adicionales en comparación con el año anterior. Estados Unidos se mantiene como la principal fuente de estos recursos, que constituyen un soporte económico para miles de familias hondureñas.

De acuerdo con el BCH, alrededor del 86 % de las remesas se destina al consumo y a cubrir necesidades básicas como alimentación, salud y educación. Además, estos ingresos representan más del 25 % del producto interno bruto (PIB), en un país donde más del 60 % de la población vive en condiciones de pobreza.

Remesas podrían superar los $12,000 millones

Las proyecciones apuntan a que Honduras podría cerrar 2026 con más de 12,000 millones de dólares en remesas, consolidando esta fuente de ingresos como una de las principales generadoras de divisas para el país.

Nancy Ochoa, jefa del Departamento de Banca y Finanzas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), explicó que estos recursos representan aproximadamente el 50 % de la generación de moneda extranjera y contribuyen al sostenimiento de numerosos hogares.

No obstante, advirtió que considerar las remesas como el “salvavidas” de la economía hondureña también refleja una vulnerabilidad estructural. Aunque ayudan a amortiguar las presiones económicas, su ingreso constante puede reducir la presión para impulsar políticas públicas dirigidas a fortalecer la producción nacional y generar empleos.

La especialista también destacó el papel del sistema financiero, debido a que alrededor del 95 % de las remesas se recibe mediante instituciones financieras. Por ello, consideró necesario ampliar la bancarización y la educación financiera, además de promover el ahorro y las inversiones productivas entre las familias beneficiarias.

Remesas fortalecen las reservas internacionales

Por su parte, el economista Mario Sosa señaló que las remesas continúan siendo uno de los principales soportes de la economía hondureña y contribuyen al fortalecimiento de las reservas internacionales.

Según explicó, estos ingresos representan un factor importante para la estabilidad económica del país, en un contexto en el que el Gobierno mantiene compromisos y políticas acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Sin embargo, el ingreso constante de divisas por remesas no elimina los desafíos relacionados con la generación de empleo, la inversión y el desarrollo de los sectores productivos nacionales.

Honduras no puede seguir dependiendo de los migrantes

El expresidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Eduardo Facussé, sostuvo que Honduras no puede continuar dependiendo de las remesas como uno de los principales pilares de su economía.

A su criterio, el país necesita fortalecer la producción nacional, impulsar las exportaciones y generar oportunidades laborales que permitan reducir la vulnerabilidad económica y ampliar las fuentes de ingresos.

Facussé también señaló que la falta de una estrategia clara de desarrollo, junto con los problemas de desempleo, seguridad e incertidumbre jurídica, dificulta la creación de condiciones favorables para la inversión y el crecimiento económico.

Las cifras reflejan una paradoja para Honduras: mientras las remesas continúan creciendo y sostienen a miles de hogares, la economía mantiene una fuerte dependencia de los ingresos generados por los hondureños que viven fuera del país.

El desafío es convertir ese flujo de divisas en una oportunidad para fortalecer la economía nacional, crear empleos y desarrollar actividades productivas que permitan al país generar su propia riqueza. De lo contrario, Honduras seguirá dependiendo del esfuerzo de sus compatriotas en el extranjero para sostener una parte importante de su economía.

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