• La aeronave, adquirida en el gobierno de Juan Orlando Hernández en medio de cuestionamientos por opacidad y millonarios costos, será ofertada el 10 de julio; los fondos deberán destinarse a salud y educación
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
El Gobierno de Honduras oficializó este jueves el inicio del proceso de subasta pública internacional para la venta del avión presidencial Embraer Legacy 600, una aeronave arrastrada por años de polémica desde su compra durante la administración del expresidente Juan Orlando Hernández y que ahora será puesta en venta con la promesa de destinar los recursos a proyectos de salud y educación.
La convocatoria fue emitida de manera conjunta por la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena) y la Dirección Nacional de Bienes del Estado (DNBE), entidades que invitaron a participar a personas naturales y jurídicas, nacionales y extranjeras, interesadas en adquirir la aeronave oficial.
De acuerdo con el aviso oficial, la subasta se realizará el viernes 10 de julio de 2026 en las instalaciones de la Fuerza Aérea Hondureña (FAH), específicamente en la Base Hernán Acosta Mejía, en Tegucigalpa.
La jornada se desarrollará de 9:00 de la mañana a 4:00 de la tarde, aunque la recepción de ofertas estará habilitada únicamente entre 9:00 y 11:00 de la mañana.
El Embraer Legacy 600 será ofertado como una sola partida o lote único.
Aunque las autoridades no revelaron públicamente el precio base, la convocatoria establece que no se admitirán ofertas por debajo del valor mínimo fijado por el Estado, por lo que el monto de salida quedará sujeto a las condiciones establecidas en el pliego de la subasta.
Los interesados podrán adquirir las bases a partir del 26 de junio de 2026, previo pago de 500 lempiras no reembolsables.
El documento estará disponible en las oficinas de la Sedena, en el Centro Cívico Gubernamental, Torre 2, piso 18, mientras que para los postores extranjeros se habilitó la opción de solicitarlo por correo electrónico, acreditando previamente el pago.
Además, las autoridades permitirán la inspección física de la aeronave antes del evento, previa coordinación con la Fuerza Aérea Hondureña y la Sedena con al menos 24 horas de anticipación.
Los potenciales compradores incluso podrán acudir con personal técnico especializado para verificar el estado del avión, siempre que notifiquen previamente los datos de sus acompañantes.
La venta de la aeronave fue autorizada previamente por el Congreso Nacional, que aprobó por unanimidad el decreto con 128 votos a favor.
Posteriormente, la disposición fue publicada en el diario oficial La Gaceta, donde se estableció que los fondos obtenidos deberán ser destinados exclusivamente a programas de salud y educación.
Un avión rodeado de cuestionamientos
La historia del Embraer Legacy 600 ha estado marcada por la controversia desde su adquisición.
Según archivos oficiales e informes divulgados en torno al caso, el avión presidencial tuvo un costo aproximado de 14 millones de dólares y su compra se ejecutó durante el gobierno de Juan Orlando Hernández bajo un proceso que ha sido señalado por distintos sectores como oscuro y poco transparente.
En un primer momento, la versión oficial sostuvo que la aeronave había sido obtenida como una donación de Taiwán; sin embargo, posteriormente trascendió que los recursos utilizados para su compra provenían de la Tasa de Seguridad, un extremo que desató fuertes críticas debido al origen de los fondos y a la falta de claridad en la operación.
La aeronave fue entregada al Estado hondureño en octubre de 2014.
Se trata de un Embraer Legacy 600, fabricado por la compañía brasileña Embraer, con capacidad para más de una decena de pasajeros y equipado con comodidades como líneas telefónicas y servicio de wifi, características que durante años lo convirtieron en uno de los símbolos más polémicos del poder presidencial en Honduras.
A la controversia por su compra se suman los elevados costos de operación y mantenimiento.
Distintos reportes e investigaciones han estimado que, entre la adquisición del jet y los gastos asociados a su sostenimiento, el Estado hondureño habría erogado más de 40 millones de dólares, una cifra que alimentó por años el debate sobre la utilidad real de la aeronave frente a las múltiples necesidades del país.
Con la apertura de esta subasta internacional, el Gobierno busca finalmente desprenderse de uno de los activos más cuestionados de la última década.
La jornada del próximo 10 de julio no solo definirá el futuro del avión presidencial, sino también cuánto podrá recuperar el Estado de una aeronave que, más que representar una herramienta oficial, terminó convertida en un símbolo de opacidad, derroche y privilegio.









