• Desde la Catedral Metropolitana de Tegucigalpa, la Iglesia hondureña recordó que un salario justo debe garantizar una vida digna para los trabajadores y sus familias.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. —
La Iglesia Católica en Honduras puso en el centro de su reflexión dominical la importancia de los salarios justos y la dignidad de los trabajadores, al señalar que la remuneración no debe establecerse únicamente bajo las reglas del mercado, sino considerando las necesidades de cada persona y su familia.
El mensaje fue transmitido durante la Eucaristía celebrada por el padre Simón Fu, vicario de la Catedral Metropolitana San Miguel Arcángel, en sustitución del arzobispo José Vicente Nácher.
Durante la ceremonia se dio lectura a la reflexión del jerarca de la Iglesia, en la que se retomó la doctrina católica sobre el salario justo.
En su mensaje, se recordó la enseñanza del papa León XIV, quien plantea que el criterio central de la economía debe ser la dignidad de cada persona, por encima de una visión exclusivamente basada en las fuerzas del mercado.
“El salario justo es aquel que respeta a la persona, contribuye al bien común y permite al trabajador y su familia una vida digna”.
La reflexión, vinculada al documento Magnifica Humanitas, destacó que la justicia salarial debe considerar el bienestar de quienes dependen de sus ingresos y la responsabilidad de construir una sociedad orientada al bien común.
Una reflexión sobre la justicia y la retribución
Durante la homilía también se hizo referencia a la parábola de los trabajadores de la viña, tomada del Evangelio según san Mateo, capítulo 20, en la que Jesús relata cómo un propietario paga el mismo jornal a quienes trabajaron durante toda la jornada y a quienes fueron contratados al final del día.
A partir de este pasaje bíblico, la Iglesia reflexionó sobre una retribución que no se limita exclusivamente a los méritos individuales o al tiempo trabajado, sino que también contempla la necesidad de cada persona.
“Podríamos decir que aquí se inserta esa ‘paga a todos por igual’, que no comete injusticia, sino que expresa la bondad de Dios”, se señaló en el mensaje.
La reflexión añadió que la retribución según la necesidad de cada quien constituye un criterio que supera los parámetros del mercado, al poner el énfasis en la solidaridad, la justicia y la dignidad humana.
El mensaje concluyó con un llamado a reconocer que los planes de Dios trascienden las expectativas humanas, utilizando la parábola como una invitación a meditar sobre la bondad divina y la manera en que la sociedad entiende la justicia.
La Iglesia Católica hondureña reiteró así la importancia de colocar a la persona en el centro de las decisiones económicas, particularmente cuando se trata de garantizar condiciones de vida dignas para los trabajadores y sus familias.











