• El arzobispo de Tegucigalpa, José Vicente Nácher, cuestionó las burlas contra los creyentes y exhortó a reencontrarse con las Escrituras, evocando el pasaje bíblico de Emaús como guía espiritual.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
La Iglesia Católica de Honduras elevó este día un mensaje contundente contra lo que calificó como “ignorancia revestida de soberbia”, en una crítica directa hacia sectores que —según señaló— desprecian la fe y se burlan de los creyentes.
El pronunciamiento fue realizado por el arzobispo de Tegucigalpa, José Vicente Nácher, quien advirtió que esta actitud no solo persiste, sino que se reproduce incluso entre quienes se consideran intelectuales.
“Esa ignorancia revestida de soberbia sigue siendo actual. Algunos intelectuales mediocres continúan burlándose de los creyentes, sin darse cuenta de que la verdadera sabiduría viene por la fe”, expresó el también presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras.
Un llamado a reencontrarse con la fe
Durante su reflexión, Nácher exhortó a los fieles a dejarse iluminar por las Escrituras y a abrirse a una comprensión más profunda de la Palabra de Dios, destacando la importancia de la escucha y la interpretación guiada por el Espíritu Santo.
“El corazón ardía de amor, la fe abría sus oídos y la esperanza nacía en ellos”, reflexionó, al comparar la experiencia de los creyentes con la de los discípulos que caminaron hacia Emaús tras la resurrección de Cristo.
El líder religioso subrayó que la Santa Misa representa ese mismo momento de encuentro, donde la Palabra es proclamada y explicada, permitiendo renovar la fe y elevar súplicas a Dios.
“Quédate con nosotros, Señor”
Nácher también destacó el significado profundo de la Eucaristía, describiéndola como el momento en que los fieles se sientan a la mesa con Jesús.
“En el fondo decimos: ‘Quédate con nosotros, Señor, la tarde está cayendo’. Permanece con nosotros, porque sin ti oscurece nuestra vida”, expresó.
Añadió que, a través del sacerdote, es Cristo mismo quien presenta los dones, bendice y comparte el pan eucarístico, fortaleciendo espiritualmente a los creyentes.
El camino de Emaús como guía
El mensaje estuvo acompañado por la lectura del Evangelio según Evangelio de Lucas (Lc 24, 13-35), que relata el encuentro de Jesús con dos discípulos camino a Emaús.
En este pasaje, los discípulos —sumidos en la tristeza— no reconocen a Cristo hasta el momento en que parte el pan, instante en el que sus ojos se abren y comprenden su presencia.
La narración, según la Iglesia, simboliza el proceso de fe: escuchar, comprender, creer y finalmente dar testimonio.
Una invitación a dar testimonio
El arzobispo concluyó su mensaje señalando que, tras la experiencia eucarística, los fieles deben salir fortalecidos para compartir su fe en la vida cotidiana.
“Salimos de regreso, fortalecidos e iluminados para dar testimonio del amor que vivimos y la fe que profesamos”, cerró.
El pronunciamiento se da en un contexto donde el debate entre fe y pensamiento crítico sigue vigente, con la Iglesia reafirmando su postura sobre el valor espiritual como fuente de verdadera sabiduría.



