- Especialistas advierten que la caída responde a cambios técnicos y no necesariamente a un alivio en el costo de vida
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
La inflación en Honduras muestra una aparente desaceleración en 2026, pero detrás del dato hay un cambio clave que redefine su interpretación.
Según explicó el presidente del Colegio Hondureño de Economistas (CHE), Juan Carlos Hernández, la reducción en el indicador responde, en parte, a una nueva metodología avalada por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
De acuerdo con las cifras más recientes, la inflación interanual a marzo se sitúa en 3.96%, cercana al 4%, lo que representa una baja frente al cierre de 2025, cuando alcanzó el 4.98%.
Sin embargo, el economista enfatizó que estos datos deben leerse como promedios generales y no como una disminución uniforme en los precios.
“Cuando hablamos de inflación, es un promedio. Algunos sectores lo sienten más y otros menos”, explicó Hernández, al señalar que mientras ciertos productos mantienen estabilidad, otros continúan registrando aumentos por encima del promedio.
Cambio metodológico: la clave detrás de la cifra
Uno de los factores determinantes en la lectura actual de la inflación es el ajuste en la metodología de medición.
Hernández detalló que anteriormente el cálculo se realizaba con base en una muestra de precios en un número limitado de ciudades, mientras que ahora se ha ampliado la cobertura geográfica, permitiendo una medición más extensa.
Además, se ha actualizado la canasta de bienes y servicios, incorporando productos acordes a los patrones de consumo actuales.
“Hay productos que hace 15 o 20 años no tenían tanta importancia y ahora sí la tienen”, explicó, destacando que el objetivo es adaptar la medición a estándares internacionales.
Factores externos siguen presionando
El economista también subrayó que la inflación en Honduras continúa influenciada por factores externos, especialmente el comportamiento de los combustibles, cuyos incrementos impactan directamente en el transporte y en los costos de producción.
Este contexto global limita el margen de maniobra interno y mantiene presiones sobre la economía, incluso cuando las cifras muestran estabilidad.
Cifras que no siempre reflejan la realidad
Pese a la reducción del indicador, especialistas advierten que el alivio no necesariamente se traduce en el bolsillo de los hondureños.
La percepción del costo de vida sigue siendo elevada, especialmente en productos básicos, lo que evidencia una desconexión entre los datos macroeconómicos y la experiencia cotidiana.
La dependencia de promedios puede ocultar incrementos significativos en bienes esenciales, afectando con mayor intensidad a los sectores de menores ingresos.
Mejora técnica, pero desafíos persistentes
En 2025, Honduras cerró con una inflación acumulada de 4.98 %, mientras que en los primeros meses de 2026 se observa una leve desaceleración.
No obstante, el análisis apunta a que esta mejora responde en gran medida a ajustes técnicos en la medición más que a una reducción estructural en los precios.
En ese sentido, el desafío sigue siendo lograr que la estabilidad en los indicadores se traduzca en un alivio real para la población, en un contexto donde el costo de vida continúa siendo una de las principales preocupaciones para miles de hondureños.




