- La diputada liberal respondió a la advertencia del jefe de bancada y defendió el derecho de los liderazgos del partido a expresarse, al señalar que el instituto político “pertenece a su gente, no a los pactos de cúpula”.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. —
Las diferencias dentro del Partido Liberal volvieron a quedar expuestas luego de un nuevo choque entre la diputada Iroshka Elvir y el jefe de bancada liberal, Jorge Cálix, en medio de los desacuerdos sobre las decisiones y posiciones públicas de ese instituto político.
El cruce surgió después de que Cálix advirtiera que solo los diputados que integran oficialmente la bancada pueden fijar posiciones en nombre de esta, mientras que las declaraciones de personas ajenas a la bancada serían consideradas a título personal, una postura que Elvir rechazó públicamente.
A través de sus redes sociales, la diputada respondió con dureza y cuestionó que algunos sectores del liberalismo pretendan limitar las voces que no comparten sus posiciones.
“Señalamos con contundencia la hipocresía de aquellos sectores dentro del partido que, careciendo de respaldo popular, intentan callar a @SalvaPresidente y al liderazgo respaldado por más de 1.8 millones de personas que votaron por él”, manifestó Elvir.
La legisladora sostuvo que intentar silenciar a determinados liderazgos representa, a su juicio, un desconocimiento de la voluntad expresada en las urnas y de los principios históricos del Partido Liberal.
“Intentar censurar a las grandes mayorías no solo ignora la voluntad de las urnas, sino que viola la esencia misma de nuestra doctrina: la libertad de expresión como derecho inalienable”, agregó.
Elvir cerró su mensaje con una frase que apunta directamente al debate sobre quién tiene autoridad dentro de la institución política: “El Partido Liberal pertenece a su gente, no a los pactos de cúpula”.
La pugna refleja las diferencias que persisten dentro del liberalismo, donde distintos liderazgos mantienen posiciones encontradas sobre la conducción de la bancada, la libertad de los diputados para pronunciarse públicamente y el rumbo político del partido.
Mientras Cálix defiende la necesidad de respetar las decisiones de bancada, Elvir reivindica el derecho de los dirigentes y representantes liberales a expresar sus posiciones, especialmente cuando estas, según sostiene, responden a la voluntad de las bases y de los votantes.
El nuevo encontronazo vuelve a colocar al Partido Liberal ante un debate interno que trasciende una diferencia entre dos diputados: ¿quién define la línea política del liberalismo, sus estructuras internas o la voluntad de sus militantes y electores?







