Julia Talbott se enoja con Rashid Mejía por criticas a la administración Asfura y le recuerda que son “cogobierno”

  • Nepotismo y cuestionamientos al gobierno del Partido Nacional agitan la interna del liberalismo, mientras surgen diferencias sobre su papel frente al Ejecutivo.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. –

Las fricciones dentro del Partido Liberal se intensifican. Luego de las críticas del diputado Rashid Mejía al gobierno del presidente Nasry Asfura, la dirigente liberal Julia Talbott reaccionó públicamente para recordarle que su fuerza política forma parte de un “cogobierno”, desatando un nuevo episodio de tensiones internas.

El intercambio surge en medio del debate por actos de nepotismo dentro de la administración actual.

Mejía cuestionó la juramentación de familiares en cargos públicos y evocó el rechazo ciudadano a estas prácticas durante gobiernos anteriores.

“La tía juramentando a su sobrina… ¿no entendieron lo que la gente repudió? Por esto urge la ley antinepotismo”, publicó el legislador, marcando una postura crítica desde el Congreso Nacional.

Sin embargo, la respuesta de Talbott cambió el enfoque del debate. Más allá del fondo de la denuncia, la dirigente puso sobre la mesa el rol político del propio diputado, señalando que no puede asumirse plenamente como oposición cuando, en la práctica, el Partido Liberal ha acompañado decisiones del oficialismo en el Legislativo.

“Te seguís creyendo en oposición… cuando sos cogobierno”, escribió Talbott.

El cruce evidencia una disputa interna sobre la identidad política del liberalismo: mientras algunos sectores buscan marcar distancia del gobierno del Partido Nacional, otros reconocen una relación de acompañamiento en decisiones clave durante los primeros meses de gestión.

A este clima de tensión se sumó la diputada Sarai Espinal, quien también lanzó críticas al rumbo del gobierno.

Espinal señaló la continuidad de prácticas como el nepotismo, así como el aumento en el costo de la vida, el alza en los combustibles y el incremento de la violencia.

“Esperaba un cambio serio y real… sin embargo, el gobierno sigue sin arrancar”, expresó, marcando una postura crítica que profundiza las diferencias dentro del Congreso.

El episodio deja en evidencia que el debate ya no solo gira en torno a las decisiones del Ejecutivo, sino también al papel que juega el Partido Liberal en el actual equilibrio político del país.

Entre acusaciones de nepotismo, reclamos de coherencia y diferencias estratégicas, el liberalismo enfrenta una encrucijada: redefinir su rol frente al poder o continuar navegando en medio de tensiones que, cada vez más, se hacen públicas.

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