- Trabajadores vuelven a exigir la instalación de una comisión internacional contra la impunidad, en medio de obstáculos políticos y falta de avances concretos.
TEGUCIGALPA, HONDURAS, –
La exigencia por la instalación de una Comisión Internacional Contra la Corrupción e Impunidad en Honduras (CICIH) se convirtió en uno de los principales reclamos del sector obrero durante las marchas del Primero de Mayo, Día del Trabajador Hondureño.
En Tegucigalpa, cientos de manifestantes portaron pancartas y corearon consignas demandando la creación de este mecanismo internacional, visto por amplios sectores como una herramienta clave para combatir la corrupción y la impunidad que han marcado la historia reciente del país.
“El pueblo trabajando, los corruptos robando, con la CICIH los vamos sacando”, se leía en uno de los carteles que destacaron durante la movilización, reflejando el sentir de una ciudadanía que exige respuestas frente a los constantes escándalos que han involucrado a altos funcionarios.
La CICIH ha sido planteada como un ente independiente con facultades para investigar y presentar acusaciones, siguiendo modelos internacionales que han tenido resultados en la lucha contra redes de corrupción en otros países.
Para muchos hondureños, su instalación representa una esperanza para recuperar la confianza en las instituciones y frenar prácticas que han debilitado la economía y la democracia.
El reclamo del sector obrero no es nuevo. Desde hace años, distintos sectores sociales han insistido en la necesidad de un organismo de este tipo, señalando que la corrupción no solo afecta las finanzas públicas, sino que también impacta directamente en la generación de empleo y las condiciones de vida de la población.
No obstante, la instalación de la CICIH sigue pendiente. Su puesta en marcha requiere un acuerdo bilateral con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), así como la aprobación de reformas legales que garanticen su independencia y autonomía, entre ellas la Ley de Colaboración Eficaz.
En ese contexto, la reiteración de esta demanda en las calles pone en evidencia el creciente malestar social y la percepción de falta de voluntad política para enfrentar un problema estructural que, lejos de disminuir, continúa afectando al país.
Para los trabajadores, el mensaje es claro: la lucha contra la corrupción sigue siendo una deuda pendiente, y la CICIH se mantiene como una de las principales esperanzas para combatir la impunidad en Honduras.




