- El sector gastronómico advierte que el aumento de los costos de operación, la caída de clientes y las cargas burocráticas amenazan con provocar más cierres y poner en riesgo miles de empleos.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
La crisis económica continúa golpeando con fuerza al sector gastronómico hondureño. Solo durante el mes de julio, alrededor de 50 negocios vinculados a la industria de restaurantes dejaron de operar a nivel nacional, mientras que en la última semana al menos siete establecimientos anunciaron el cierre definitivo de sus operaciones a través de redes sociales.
La situación ha encendido las alarmas entre empresarios del rubro, quienes advierten que el incremento constante de los costos de operación, la reducción en el número de clientes y las cargas burocráticas están llevando a muchos negocios al límite de su capacidad financiera.
El presidente de la Asociación Gastronómica de Honduras, Napoleón Murillo, explicó que los cierres son el resultado de una combinación de factores que ha deteriorado significativamente la rentabilidad de los restaurantes.
Entre los principales problemas señaló el aumento en el precio de los insumos, las tarifas de energía eléctrica, los combustibles, las tasas de interés bancarias y otros gastos operativos que continúan elevándose.
“Una cosa es la disminución de ventas y otra es el aumento de costos”, expresó Murillo, al señalar que muchos establecimientos ya no logran sostener sus operaciones pese a seguir abiertos.
El dirigente agregó que la desaceleración económica también ha provocado una caída en la demanda, ya que muchas familias han reducido los gastos destinados a comer fuera de casa, afectando directamente los ingresos de los restaurantes.
A esta situación se suman los trámites administrativos y los cobros municipales, que, según el representante del sector, representan una carga adicional para los emprendedores.
“Hay demasiadas cargas sobre el empresario, demasiada presión que realmente no puede soportar”, manifestó, al tiempo que pidió a las autoridades revisar los procesos y aliviar las condiciones que enfrentan los pequeños y medianos negocios.
La Asociación Gastronómica estima que los cierres registrados durante julio podrían traducirse en la pérdida de alrededor de 2,000 empleos directos, además de afectar a proveedores, distribuidores y otras actividades económicas que dependen del funcionamiento de los restaurantes.
Murillo advirtió que el panorama aún es incierto y que otros establecimientos podrían verse obligados a cerrar si las condiciones económicas no mejoran en los próximos meses.
“Hay muchos negocios que todavía no han declarado cierre, pero podría darse debido a todo lo que hemos hablado”, alertó.
El representante empresarial también recordó que la crisis impacta las finanzas públicas, ya que una menor actividad comercial reduce la recaudación de impuestos y limita el dinamismo económico del país.
Ante este panorama, la Asociación Gastronómica de Honduras hizo un llamado al Gobierno y a las autoridades municipales para implementar medidas que reduzcan la carga sobre los empresarios, simplifiquen los trámites administrativos y generen condiciones que permitan preservar los negocios y proteger los miles de empleos que dependen del sector gastronómico.






