- En vísperas del 15 de septiembre, la titular del CNA advierte que la violencia, la pobreza, la corrupción y el debilitamiento institucional mantienen al país lejos de una emancipación plena.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. —
A pocas horas de la celebración del 205 aniversario de la independencia de Honduras, la titular del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), Gabriela Castellanos, puso sobre la mesa una profunda reflexión sobre las condiciones en que vive el país y cuestionó si la independencia política alcanzada en 1821 se ha traducido realmente en libertad para la población.
A través de un amplio mensaje publicado en su cuenta de X, bajo el título “La independencia que todavía nos deben”, Castellanos sostuvo que las celebraciones patrias, entre banderas, discursos y actos oficiales, también deben servir para examinar las distintas formas de dependencia que persisten en Honduras y Centroamérica.
Una independencia que, según Castellanos, sigue pendiente
En su reflexión, la titular del CNA señaló que, aunque en 1821 se produjo la independencia política, no desaparecieron las estructuras de exclusión, desigualdad y concentración de la riqueza que continúan afectando a amplios sectores de la población.
A su juicio, más de dos siglos después, la región sigue enfrentando obstáculos como la violencia, la pobreza, la corrupción, la impunidad, la polarización política, el populismo y el debilitamiento de las instituciones, factores que limitan el ejercicio pleno de los derechos ciudadanos.
Castellanos también planteó que la violencia no debe medirse únicamente por los homicidios o la delincuencia común, sino que incluye la extorsión, la persecución de líderes comunitarios, la criminalización de la protesta y el desplazamiento de familias que se ven obligadas a abandonar sus hogares por temor.
Ante este panorama, consideró necesario fortalecer la investigación criminal, garantizar la independencia de los tribunales, generar oportunidades para la juventud y desarrollar políticas sociales que atiendan las necesidades de las comunidades.
Pobreza, desigualdad y polarización
Otro de los ejes de su mensaje fue la situación económica. Castellanos cuestionó que millones de personas continúen enfrentando empleos precarios, informalidad, migración forzada y dificultades para acceder a servicios esenciales como educación y salud.
En ese sentido, sostuvo que hablar de independencia sin abordar el hambre, el desempleo y la desigualdad convierte la historia en una celebración meramente ceremonial, alejada de la realidad cotidiana de la población.
Asimismo, criticó la polarización política y el uso de las ideologías como herramientas para dividir a la sociedad. Señaló que el debate público suele centrarse en la descalificación del adversario, en lugar de promover propuestas capaces de responder a las necesidades concretas de los hondureños.
Castellanos también cuestionó el populismo y la concentración del poder alrededor de figuras políticas, al advertir que la democracia no debe depender de la personalidad de un caudillo, sino de instituciones sólidas, límites al poder, rendición de cuentas y protección de los derechos ciudadanos.
Corrupción e impunidad, otras cadenas por romper
En materia de corrupción, la titular del CNA afirmó que sus consecuencias no se limitan al perjuicio económico, sino que también afectan la confianza de la ciudadanía en las instituciones y en la democracia.
A partir de esa premisa, planteó que Centroamérica necesita avanzar hacia una “emancipación institucional, económica y cultural”, basada en la lucha contra la impunidad, la manipulación política, la pobreza heredada y la obediencia ciega a los caudillos.
Para Castellanos, el verdadero reto consiste en construir Estados capaces de garantizar derechos, economías que generen bienestar y sociedades civiles libres para vigilar al poder.
“La patria no debería medirse por la cantidad de banderas”
En la parte final de su mensaje, publicado en vísperas del 15 de septiembre, la titular del CNA invitó a replantear el significado de la independencia y a medirla no solo por los actos patrios, sino por las condiciones de libertad en que vive la población.
“La patria, entonces, no debería medirse por la cantidad de banderas que levantamos una vez al año, sino por la libertad con la que podemos vivir todos los días”, concluyó Castellanos.
Su pronunciamiento vuelve a colocar en el debate público la pregunta sobre qué significa realmente la independencia para los hondureños, más de dos siglos después de la ruptura del dominio colonial.















