• Exfuncionarios y analistas advierten que el diferendo quedó resuelto por la Corte Internacional de Justicia y llaman a Honduras y El Salvador a privilegiar la diplomacia sobre la confrontación.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
La controversia por la soberanía de isla Conejo no debe convertirse en un nuevo foco de tensión entre Honduras y El Salvador, ya que el diferendo fue resuelto de manera definitiva por la Corte Internacional de Justicia (CIJ), coincidieron el general en retiro y excanciller Isaías Barahona, el exministro de Defensa y excanciller Arístides Mejía, y el analista internacional Graco Pérez.
Barahona recordó que la CIJ, con sede en La Haya, emitió en 1992 la sentencia que definió los límites terrestres y marítimos entre ambos países, resolución que quedó firme tras una solicitud de revisión presentada por El Salvador y que, posteriormente, fue ratificada de manera definitiva.
Para el exjefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, el fallo internacional no admite nuevas discusiones.
“La sentencia es inamovible, no es discutible”, afirmó Barahona, al insistir en que tanto Honduras como El Salvador están obligados únicamente a cumplir lo establecido por el máximo tribunal internacional.
Asimismo, destacó la reacción del presidente hondureño, Nasry Asfura, frente a las recientes declaraciones del mandatario salvadoreño, Nayib Bukele, quien afirmó que solo “un tonto” pensaría en ir a una guerra por lo que calificó como “una piedra”, en alusión a isla Conejo.
A juicio de Barahona, el gobernante hondureño actuó con prudencia al evitar una respuesta confrontativa a los mensajes publicados por Bukele en la red social X, una postura que consideró favorable para preservar las relaciones bilaterales.
El excanciller sostuvo que ambos países deberían concentrar sus esfuerzos en fortalecer la cooperación regional mediante la Unión Aduanera, el combate conjunto contra la delincuencia organizada y otros temas de interés común, aunque reconoció que actualmente existe una evidente falta de diálogo directo entre ambos gobiernos.
En el mismo espacio televisivo, el analista internacional Graco Pérez planteó que la polémica por isla Conejo también podría responder a intereses de política interna en El Salvador.
Según explicó, Bukele enfrenta cuestionamientos relacionados con su reelección y con las muertes registradas en centros penitenciarios durante el régimen de excepción, por lo que reactivar un tema de soberanía nacional podría contribuir a fortalecer el respaldo interno hacia su administración.
Pérez también cuestionó lo que calificó como una contradicción en el discurso del mandatario salvadoreño, al minimizar la importancia de isla Conejo mientras sostiene que Honduras no posee salida soberana al océano Pacífico y advierte acciones contra el narcotráfico en aguas del Golfo de Fonseca.
Por su parte, el excanciller y exministro de Defensa Arístides Mejía consideró que, en el fondo, El Salvador nunca aceptó plenamente la resolución emitida por la Corte Internacional de Justicia.
No obstante, respaldó la posición de no reabrir un caso que ya fue resuelto por el principal tribunal judicial de Naciones Unidas y señaló que el interés salvadoreño en la zona podría estar relacionado con la profundidad de las aguas hondureñas, un factor estratégico para la navegación de embarcaciones de mayor calado.
Los tres especialistas coincidieron en que cualquier diferencia entre Honduras y El Salvador debe atenderse exclusivamente por la vía diplomática, evitando declaraciones públicas que puedan alimentar tensiones innecesarias entre dos países vecinos con múltiples intereses compartidos.






