• Amenazas, extorsiones, asesinatos de familiares y despojo de viviendas y tierras obligan a personas mayores de 60 años a abandonar el lugar donde construyeron toda su vida. En casi seis años y medio, más de 1,100 adultos mayores murieron violentamente en Honduras.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
La violencia no solo obliga a miles de hondureños a huir de sus comunidades; también está expulsando de sus hogares a personas adultas mayores, un sector particularmente vulnerable que, en muchos casos, se ve obligado a abandonar décadas de historia, sus bienes y sus vínculos familiares para proteger su vida.
Entre 2016 y 2025, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH) atendió 448 quejas de personas de 60 años o más en riesgo o víctimas de desplazamiento forzado, según los registros de su Unidad de Desplazamiento Forzado Interno (UDFI).
La cifra representa un promedio de casi 45 adultos mayores afectados cada año y deja en evidencia el impacto que la violencia y la exclusión social tienen sobre este sector de la población.
Solo durante 2025, la UDFI recibió 49 nuevas quejas de personas adultas mayores, equivalentes al 7 % de los 676 casos de desplazamiento forzado atendidos por el CONADEH durante ese año.
Tres años concentraron 42 % de los casos
Los registros muestran que el fenómeno se agudizó en los últimos años. Entre 2023 y 2025 se acumularon 188 casos, equivalentes al 42 % de todas las quejas registradas durante la década.
El 2023 fue el año más crítico, con 74 casos, un incremento de 257 % respecto a 2021. Aunque posteriormente se registró una reducción —65 casos en 2024 y 49 en 2025—, las cifras continúan por encima del promedio anual de la década.
Para Elsy Reyes, coordinadora de la Defensoría de Movilidad Humana del CONADEH, el desplazamiento tiene un impacto particularmente duro en las personas mayores.
“Cuando un adulto mayor se desplaza, se desplaza con toda su historia”.
La funcionaria explicó que estas personas no solamente abandonan una vivienda, sino también el entorno donde construyeron su vida, criaron a sus hijos y mantienen sus vínculos familiares.
Amenazas, extorsiones y hasta reclutamiento de nietos
El análisis de la UDFI identifica múltiples causas detrás del desplazamiento de los adultos mayores. Entre ellas figuran amenazas, asesinato de familiares, extorsión, atentados contra la propiedad, tentativas de homicidio, lesiones y violencia intrafamiliar.
También aparecen situaciones como el despojo de tierras, expulsión de sus viviendas y el reclutamiento de nietos por parte de estructuras criminales, factores que terminan empujando a las personas mayores a abandonar sus comunidades.
Los agresores identificados incluyen personas conocidas, vecinos, desconocidos y miembros de maras. Además, existen denuncias que señalan a miembros de las fuerzas de seguridad del Estado y autoridades locales.
Los departamentos donde se concentra la mayor cantidad de casos son Francisco Morazán, Cortés, Atlántida, Yoro y Colón.
Para el CONADEH, esta diversidad de amenazas demuestra que los adultos mayores enfrentan riesgos tanto en espacios comunitarios como dentro de sus propios entornos familiares y sociales, por lo que se requieren mecanismos de protección y atención diferenciada.
Un adulto mayor muere violentamente cada dos días
El desplazamiento forzado es solo una parte de la violencia que golpea a este sector.
Datos policiales establecen que entre 2020 y julio de 2026, alrededor de 1,144 personas mayores de 60 años perdieron la vida violentamente en Honduras.
La cifra equivale a un promedio de 14 adultos mayores muertos cada mes, aproximadamente uno cada dos días.
Durante esos 79 meses, las muertes violentas de personas mayores representaron cerca del 5.5 % del total de homicidios registrados en el país. En otras palabras, aproximadamente una de cada 18 personas asesinadas en Honduras era un adulto mayor.
Aunque los casos se registraron en los 18 departamentos, cerca de la mitad de las muertes se concentraron en Cortés, Francisco Morazán, Yoro, Olancho y Atlántida.
Las cifras dibujan así un escenario preocupante: mientras algunos adultos mayores son asesinados, otros se ven obligados a abandonar sus hogares para sobrevivir.
El CONADEH advierte que esta realidad demanda fortalecer la prevención de la violencia, la protección de las víctimas y el acceso a la justicia, especialmente para quienes, después de toda una vida construida en sus comunidades, terminan huyendo con lo poco que pueden llevar consigo.







