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Las sombras que hunden a la FIFA en un Mundial que podría ser el más polémico

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La Copa del Mundo 2026 amenaza con pasar a la historia menos por sus hazañas deportivas y más por la profunda crisis de credibilidad que deja a su paso.

(RT en Español)- La Copa del Mundo 2026 ha consolidado las críticas hacia la FIFA, acusada de priorizar oscuros intereses políticos y comerciales por encima de los deportivos.

Mientras los países anfitriones (Canadá, México y EE.UU.) asumen enormes gastos de infraestructura, el organismo proyecta recaudar 13.000 millones de dólares. Según un reporte de The Athletic, la FIFA —teóricamente sin fines de lucro— vive una prosperidad inédita con reservas “que ya ascendían a 2.700 millones de dólares a finales del 2025”, dejando atrás la sombra de la quiebra y la corrupción.

“Una entidad que hace apenas 11 años estuvo a punto de quebrar por el soborno y la corrupción, ahora cuenta con más dinero que nunca”, afirma el medio.

Tratos abusivos y “profanación” del juego

El torneo estuvo empañado desde su inauguración por unos cuantos escándalos: registros exhaustivos, deportaciones y severos interrogatorios a delegaciones con visas válidas. A este caos se sumó la venta de boletos con desorbitados precios mediante tarifas dinámicas y mapas de asientos engañosos. Agrupaciones de hinchas europeos calificaron el sistema de “extorsión” y “traición monumental”, mientras fiscales de Nueva York y Nueva Jersey mantienen una investigación por estas prácticas.

En la cancha, las pausas de hidratación desataron la indignación generalizada. Aunque el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, aseguró tener un fin “puramente deportivo” sin lucro adicional, la medida fue percibida como una simple excusa publicitaria. El periodista británico Barney Ronay las definió como “una abominación, una profanación de la esencia misma del deporte, impuesta con artimañas”. Destruyen el ritmo natural y continuo del partido, añade.

Injerencia de Trump: el ‘caso Balogun’

El mayor escándalo ético estalló con la inaudita decisión de la FIFA de levantar la suspensión del estadounidense Folarin Balogun tras una llamada de Donald Trump, permitiéndole jugar en octavos frente a Bélgica (duelo que EE.UU. perdió 4-1).

El favoritismo desató la furia de Bélgica y de la UEFA, que acusó a la FIFA de “cruzar una línea roja”. En sintonía, 72 eurodiputados exigieron investigar a Infantino por “ceder a las exigencias” de Trump, catalogando el acto como una obstrucción a la justicia. Ante este escenario, la ONG británica FairSquare denunciará a Infantino ante el Comité Olímpico Internacional por un “flagrante abuso de poder” y violación a la neutralidad.




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