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Nácher reivindica el amor cristiano: “Cristo murió por los pecadores; esta es la mayor prueba de amor”

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El arzobispo de Tegucigalpa llamó a los fieles a servir y entregarse a los demás siguiendo el ejemplo de Jesucristo, quien dio su vida por los pecadores y enseñó a compartir gratuitamente los dones recibidos de Dios.

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- 

El arzobispo de Tegucigalpa, José Vicente Nácher, reflexionó este domingo sobre el significado del amor cristiano y afirmó que el sacrificio de Jesucristo por la humanidad constituye la mayor muestra de amor que puede existir.

Durante su mensaje pastoral, basado en el Evangelio según San Mateo (9, 36-10, 8), el jerarca católico recordó que Cristo, siendo hijo de Dios, entregó su vida por los pecadores, un acto que debe servir de ejemplo para todos los creyentes.

“Cristo murió por los pecadores; esta es la mayor prueba de amor que puede existir”, expresó Nácher, al tiempo que reflexionó que los cristianos también están llamados a darse por los demás, incluso por quienes aparentemente no lo merecen.

El prelado destacó que la gratitud es una característica propia de Dios y recordó que los dones otorgados por Cristo a sus discípulos fueron entregados gratuitamente, por lo que deben ser compartidos de la misma manera con las nuevas generaciones.

“Dios dio dones gratis a sus discípulos y esos dones deben transmitirse gratuitamente”, manifestó.

Asimismo, explicó que Jesús concedió a sus apóstoles el poder de curar, liberar y consolar, una misión que continúa vigente en la Iglesia. 

En ese sentido, sostuvo que toda autoridad dentro de la comunidad cristiana debe estar orientada al servicio de las personas y nunca al beneficio propio.

“Todo poder en la Iglesia está relacionado con el consuelo, la liberación y la justicia”, enfatizó.

Nácher también hizo referencia al pasaje evangélico en el que Jesús contempla a las multitudes y se compadece de ellas porque estaban “extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor”. 

Según señaló, esas palabras siguen teniendo vigencia en la actualidad, especialmente ante las personas que viven en situaciones de sufrimiento, abandono o desesperanza.

“Somos ovejas de su rebaño”, expresó, al recordar que el mensaje cristiano está dirigido especialmente a quienes necesitan guía, apoyo y acompañamiento.

Al reflexionar sobre el envío de los doce apóstoles, el arzobispo indicó que la misión evangelizadora comienza con quienes están más cerca. Por ello, invitó a los fieles a ser testigos del Evangelio en sus hogares, centros de estudio, lugares de trabajo y comunidades.

“Nosotros, como misioneros, somos enviados primero a los más cercanos, a quienes comparten nuestra casa, nuestro trabajo o nuestro estudio”, señaló.

El mensaje estuvo inspirado en el Evangelio de San Mateo, donde Jesús llama a sus discípulos, les confiere autoridad para sanar enfermedades y expulsar espíritus impuros, y los envía a anunciar la llegada del Reino de los Cielos.

En ese contexto, Nácher concluyó que la esencia de la vida cristiana radica en servir con generosidad, compartir gratuitamente lo recibido de Dios y amar sin condiciones, siguiendo el ejemplo de Jesucristo, quien entregó su vida por la humanidad.

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