• El líder de la Iglesia Católica cuestionó la idolatría del dinero, el consumismo y la ambición política, llamó a los gobernantes a pedir sabiduría y advirtió que solo los verdaderos valores pueden devolver esperanza a la sociedad.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
El cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga lanzó este domingo un contundente llamado a recuperar los valores y cuestionó con firmeza la crisis moral que, a su juicio, atraviesa la sociedad, al advertir que el poder, el dinero, el consumismo y la politiquería se han convertido en “perlas falsas” que alejan a las personas del verdadero sentido de la vida.
Durante su homilía dominical, el arzobispo de Tegucigalpa centró su mensaje en el Evangelio que compara el Reino de Dios con “un tesoro escondido” y “una perla de gran valor”, asegurando que el encuentro con Jesucristo transforma la vida y cambia por completo la escala de valores de quienes lo descubren.
Uno de los momentos más enérgicos de su reflexión llegó cuando lamentó que la sociedad haya distorsionado el concepto de éxito y reconocimiento.
“El sentido de la vida no está en considerar a delincuentes como si fueran héroes”, expresó el cardenal, al cuestionar la pérdida de principios y el modelo de valores que, según dijo, hoy predomina.
Critica las “perlas falsas” del poder y el dinero
Rodríguez Maradiaga sostuvo que la humanidad atraviesa un proceso de deshumanización impulsado por la ambición de poder y la idolatría del dinero, mientras millones de personas sufren las consecuencias de los conflictos armados y la desigualdad.
“Necesitamos humanizar nuestro mundo que se está deshumanizando. Basta pensar en las guerras horribles que están destruyendo comunidades enteras en Ucrania, Gaza, Irán y todo el Oriente Medio y no digamos en nuestro continente fascinados por el dios dinero, el dios poder”, manifestó.
El líder religioso calificó como “tesoros engañosos” y “perlas falsas” la búsqueda desmedida del poder, la politiquería, el consumismo y la riqueza material, al considerar que estos valores han desplazado los principios que verdaderamente dignifican al ser humano.
“Son tesoros engañosos, son perlas falsas. La búsqueda del poder, la politiquería que infecta nuestras sociedades, que trastorna todos los criterios y que esconde los verdaderos valores. El afán por el dinero, el consumismo desenfrenado, eso que muchos llaman buena vida, vivir en medio del derroche, de la maldad y del abuso”, sermoneó.
Asimismo, lamentó que muchas personas hoy admiren únicamente a quienes poseen dinero o poder, olvidando que esos atributos no representan el verdadero éxito ni conducen a la felicidad.
Llamado a los gobernantes
Durante su mensaje, el cardenal también dirigió una reflexión a quienes ejercen cargos públicos, recordando el ejemplo bíblico del rey Salomón, quien pidió sabiduría a Dios para gobernar a su pueblo.
“Qué falta hace que pidan sabiduría a Dios”, expresó, al cuestionar que numerosos líderes prioricen intereses políticos, electorales o ideológicos por encima del bienestar de la población, especialmente de los más necesitados.
Rodríguez Maradiaga también advirtió sobre los discursos autoritarios que han surgido en algunos países de la región y defendió la importancia de preservar la democracia mediante el diálogo, la unidad y el respeto.
En ese contexto, reprochó que muchos gobernantes únicamente sepan pedir el voto durante las campañas electorales, pero luego olviden los compromisos asumidos con la ciudadanía.
“Aquí a un vecino hemos escuchado a uno que se cree todopoderoso y dice que no habrá más elecciones; por ese camino no se llega a ninguna parte”, señaló.
“Cristo es la verdadera perla de gran valor”
En la parte final de su homilía, Rodríguez Maradiaga afirmó que el verdadero tesoro no está en la riqueza ni en el poder, sino en el encuentro con Jesucristo.
Explicó que muchas personas buscan la felicidad fuera de sí mismas, cuando el verdadero tesoro se encuentra en la presencia de Dios, e insistió en que el primer paso para descubrirlo es abandonar el pecado.
“Lo primero que hay que vender es el pecado”, afirmó, al explicar que donde existe el pecado no puede habitar Dios ni el verdadero tesoro.
Finalmente, el cardenal invitó a los fieles a renovar su fe y a construir una sociedad más humana, solidaria y esperanzadora, convencido de que solo desde el Evangelio será posible recuperar la dignidad y el sentido de la vida.
“Si Cristo es la perla de gran valor de nuestras vidas, no hemos perdido nada; lo hemos encontrado todo”, concluyó.






