• Un joven fue acribillado en Juticalpa y otro miembro de la comunidad trans apareció sin vida en Nacaome; cifras reflejan una histórica vulnerabilidad y exigen respuestas urgentes
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
Honduras vuelve a enfrentar una alarmante jornada de violencia contra la comunidad LGTB tras el asesinato de un joven en el oriente del país, sumado a otro hecho ocurrido en el sur en menos de 24 horas.
La víctima más reciente fue identificada como Marcos Noé Mejía, de 22 años, quien fue ultimado a balazos en la residencial Guanacaste, en Juticalpa, departamento de Olancho.
Su cuerpo, con múltiples impactos de arma de fuego, quedó tendido sobre una calle de tierra del sector.
De acuerdo con los primeros reportes, el joven portaba una peluca y vestía jean junto a una camisa azul al momento del ataque. Hasta ahora, no se han establecido las causas del crimen ni se reportan capturas vinculadas al hecho.
Este asesinato ocurre apenas horas después de que se informara sobre la muerte de otro miembro de la comunidad LGTB en el municipio de Nacaome, en el departamento de Valle.
La víctima fue identificada como Rony Pavón, un joven trans que fue encontrado sin vida en el interior de su vivienda, ubicada en la colonia Sor Dionisia.
Según datos preliminares, Pavón fue hallado colgado de una viga, en circunstancias que aún generan interrogantes y que están siendo investigadas por las autoridades competentes.
Ambos casos, ocurridos en un corto período de tiempo, han generado preocupación entre organizaciones defensoras de derechos humanos, que reiteran el contexto de vulnerabilidad y violencia sistemática que enfrenta esta población en el país.
Las cifras reflejan la gravedad del problema: entre 2004 y 2025, alrededor de 600 personas de la comunidad LGTB han perdido la vida de forma violenta en Honduras.
De ese total, se contabilizan aproximadamente 335 hombres gay, 156 mujeres trans, además de mujeres lesbianas, hombres bisexuales y hombres trans que también han sido víctimas de crímenes.
Estos hechos reavivan el debate sobre la necesidad de fortalecer mecanismos de protección, acceso a la justicia y políticas públicas que garanticen la vida y seguridad de las personas LGTB en Honduras, en un contexto donde la impunidad continúa siendo uno de los principales desafíos.




