- La relatora especial Mary Lawlor advierte sobre inseguridad grave, ataques recientes y exige una respuesta urgente del Estado hondureño ante el aumento de agresiones e impunidad
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
La crisis de violencia en el campo hondureño vuelve a captar la atención internacional. La relatora especial de la ONU sobre defensores de derechos humanos, Mary Lawlor, expresó su profunda preocupación por la situación que enfrentan las comunidades campesinas en el Bajo Aguán, una zona históricamente marcada por conflictos agrarios y altos niveles de inseguridad.
A través de su cuenta en la red social X, la experta señaló que ha recibido reportes alarmantes sobre el contexto en la región.
“He recibido noticias preocupantes sobre la situación en la región de Bajo Aguán en Honduras. Las personas defensoras en las comunidades campesinas siguen enfrentándose a una situación de inseguridad grave”, manifestó.
La alerta se intensifica tras el ataque ocurrido en enero contra la cooperativa campesina “9 de agosto”, un hecho que, según Lawlor, evidencia que quienes defienden la tierra y los derechos humanos continúan expuestos a riesgos extremos en esta zona del país.
La relatora subrayó que, tal como lo ha reiterado la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, es urgente que el Estado hondureño implemente una respuesta integral, sostenida y efectiva para frenar el patrón de violencia y las constantes violaciones a los derechos fundamentales en el Aguán.
No se trata de una advertencia aislada. Diversos organismos internacionales y reportes nacionales han venido señalando que la situación de los defensores de derechos humanos en Honduras sigue siendo crítica, con altos niveles de violencia, acoso y criminalización, especialmente contra quienes luchan por el acceso a la tierra y la protección del medio ambiente.
Las cifras reflejan la magnitud del problema: al menos 70 defensores han sido asesinados en el país entre 2020 y 2026, en un contexto donde la impunidad continúa siendo uno de los principales obstáculos para la justicia.
Ante este panorama, la comunidad internacional ha reiterado el llamado a fortalecer los mecanismos de protección y garantizar que los crímenes no queden sin castigo, mientras la situación en el Bajo Aguán sigue siendo un foco de preocupación global.



