Pulso por el CNE: diputados de Libre se perfilan para ocupar la vacante que dejó Marlon Ochoa

  • Bancada opositora activa aspiraciones en medio de críticas al juicio político y alertas por perder espacio en el árbitro electoral

TEGUCIGALPA, HONDURAS. –

La reconfiguración del Consejo Nacional Electoral (CNE) comienza a generar movimientos dentro del Congreso Nacional.

Al menos cinco diputados del Partido Libertad y Refundación (Libre) han manifestado su intención de postularse como candidatos a consejeros, en sustitución del destituido Marlon Ochoa, tras el juicio político que derivó en su salida.

Desde la bancada de Libre, ahora en la oposición, la apuesta por competir por uno de los cargos en el ente electoral responde a la necesidad de mantener presencia política en una institución clave para el desarrollo de los próximos procesos electorales en el país.

El jefe de bancada, Ronald Panchamé, cuestionó el rumbo de las prioridades legislativas, señalando que el enfoque debería centrarse en las problemáticas ciudadanas.

“Deberían enfocarse en los problemas de la población y no precisamente en juicios políticos que no ayudan en nada al pueblo hondureño”, expresó.

No obstante, en paralelo al señalamiento, diputados del mismo partido han dejado entrever su preocupación por la falta de representación dentro del CNE, advirtiendo que esto podría debilitar su posición en el escenario político nacional.

“Libre podría ser borrado de la escena política nacional”, sostienen algunos congresistas, al justificar su interés en participar en el proceso de elección.

Por su parte, el diputado Antonio Rivera Callejas, coordinador de la comisión encargada de la selección de los nuevos funcionarios electorales, explicó los requisitos para quienes aspiren al cargo.

“Todo aquel que tenga un cargo de elección popular, sea regidor, alcalde o diputado, puede postularse; sin embargo, al momento de la elección, minutos antes debe renunciar y debe ser aceptada su renuncia”, detalló.

El proceso de elección de los nuevos consejeros del CNE se perfila así como un nuevo punto de tensión política, en el que las bancadas buscarán asegurar cuotas de poder dentro del árbitro electoral, mientras el debate público sigue marcado por cuestionamientos sobre las prioridades del Congreso.

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