“Que nos apretemos la faja todos”: Gobierno pide sacrificios mientras hondureños ya no soportan más carga económica

  • Titular de Finanzas admite que subsidio energético se disparó a 750 millones de lempiras y anuncia ajustes; población enfrenta menos tiempo para pagar la luz

TEGUCIGALPA, HONDURAS. –

El ministro de Finanzas, Emilio Hernández Hércules, admitió que el subsidio energético en Honduras ya alcanzó los 750 millones de lempiras, superando lo proyectado para todo el año debido al aumento en los precios de los combustibles.

Sin embargo, sus declaraciones han generado cuestionamientos luego de pedir que “todos nos apretemos la faja”, en un país donde miles de familias sobreviven entre tarifas elevadas, salarios insuficientes y una economía cada vez más asfixiante.

El funcionario explicó que el Gobierno se ha visto obligado a realizar ajustes para sostener las finanzas públicas ante el incremento del diésel y la gasolina, factores que han elevado el costo del subsidio estatal.

“Si no me equivoco andábamos por los 750 millones de lempiras ya de subsidio, lo que estaba previsto para un año en vista de la escalada a los precios de los combustibles, del diésel, de la gasolina, pues tenemos que ver cómo hacemos los ajustes necesarios”, expresó Hernández Hércules.

Las declaraciones llegan en un momento de fuerte presión económica para la población, marcada por constantes incrementos en productos de la canasta básica, combustibles, transporte y servicios públicos, mientras el poder adquisitivo de los hondureños continúa deteriorándose.

A esto se suma la decisión de reducir el plazo para pagar la energía eléctrica de 28 a 15 días, medida que —según el titular de Finanzas— busca darle liquidez a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE).

No obstante, para muchos ciudadanos significa otro golpe directo al bolsillo en medio de una crisis económica que parece no dar tregua.

Aunque Hernández Hércules aseguró que el Gobierno “no dejará solo al pueblo hondureño”, insistió en la necesidad de actuar con responsabilidad fiscal y respaldar financieramente a la estatal eléctrica.

“No podemos dejar a la empresa por sí sola, es una empresa de los hondureños, tenemos que apretarnos la faja todos, el pago de los proveedores es abismal, que supera los 15 mil millones de lempiras”, afirmó.

Sin embargo, el discurso de sacrificio colectivo ha provocado críticas en distintos sectores, que consideran que la ciudadanía ya viene soportando desde hace años el peso de una economía golpeada por el desempleo, el endeudamiento, la inflación y el constante aumento del costo de vida.

Mientras el Gobierno habla de ajustes y sostenibilidad fiscal, para miles de hondureños la realidad es otra: jornadas de salario insuficiente, recibos de energía más difíciles de pagar y una sensación creciente de que cada nuevo “ajuste” termina cayendo sobre los mismos de siempre.

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