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Reforma eléctrica desata guerra política: María Antonieta Mejía y Erick Tejada chocan por el futuro del sistema eléctrico

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Acusaciones de privatización, cuestionamientos por la gestión de la ENEE y cifras contrapuestas elevan la tensión antes de que el Congreso Nacional discuta una de las reformas más polémicas impulsadas por el gobierno de Nasry Asfura.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. –

La reforma al sistema eléctrico promovida por el gobierno del presidente Nasry Asfura ha desatado un fuerte enfrentamiento político entre la designada presidencial María Antonieta Mejía y el exministro de Energía Erick Tejada, quien dirigió el sector eléctrico durante la administración de la expresidenta Xiomara Castro (2022-2026).

El intercambio de declaraciones, que se desarrolló principalmente a través de la red social X, gira en torno al estado financiero de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) y al proyecto de reforma que el Congreso Nacional discutirá en los próximos días.

Mientras el gobierno sostiene que la iniciativa busca rescatar financieramente a la estatal y corregir problemas estructurales que han debilitado su funcionamiento durante años, Tejada asegura que la empresa registró importantes avances durante su gestión y advierte que la propuesta abre la puerta a un proceso de privatización.

Gobierno niega privatización

La controversia comenzó cuando María Antonieta Mejía defendió públicamente la iniciativa impulsada por el Poder Ejecutivo y rechazó las versiones que señalan que la reforma pretende vender la ENEE.

La designada presidencial afirmó que la empresa continuará siendo propiedad del Estado y que la política energética seguirá bajo la rectoría estatal y de la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE).

Según explicó, el proyecto busca transformar el modelo de administración para reducir el endeudamiento de la empresa, combatir las pérdidas técnicas y no técnicas, enfrentar el hurto de energía y modernizar las redes de transmisión y distribución.

Tejada cuestiona la iniciativa

Las declaraciones provocaron una inmediata reacción del exministro Erick Tejada, quien criticó el contenido de la reforma y cuestionó el papel de la designada presidencial.

“Muy mal la designada presidencial que actúa más como activista que como funcionaria pública”, escribió en su cuenta de X.

Asimismo, puso en duda la sostenibilidad financiera del proyecto y preguntó cómo la ENEE podría recuperarse si, a su juicio, la iniciativa permitirá la participación de nuevos operadores privados en las áreas de transmisión y distribución.

El exfuncionario también pidió que se haga pública la lista de diputados que respalden la reforma, al considerar que representa un paso hacia la privatización de la empresa estatal.

No obstante, esa interpretación fue rechazada por el actual gobierno, que insiste en que la propuesta no contempla vender la ENEE ni transferir su propiedad al sector privado.

Mejía responde y cuestiona la gestión anterior

Las críticas de Tejada fueron respondidas por María Antonieta Mejía, quien aseguró que los señalamientos del exministro evidencian precisamente la necesidad de una reforma profunda.

“Gracias por confirmar, con sus críticas, el por qué es indispensable reformar un sistema que quienes lo administraron durante años nunca lograron rescatar”, expresó.

La funcionaria sostuvo que el propio exministro reconoce que la ENEE enfrenta una grave crisis financiera, elevados niveles de endeudamiento y problemas en transmisión y distribución, lo que, según afirmó, demuestra que el modelo implementado en los últimos años no resolvió los problemas estructurales de la empresa.

Además, cuestionó directamente la administración encabezada por Tejada.

“Resulta, cuando menos, curioso escuchar hoy lecciones sobre cómo rescatar la ENEE de quien tuvo la oportunidad de dirigirla y la dejó con pérdidas históricas, endeudamiento creciente y un modelo que claramente no dio resultados”, manifestó.

Mejía también le pidió explicar decisiones tomadas durante su gestión, entre ellas el contrato con Brassavola, el cual señaló por su alto costo e impacto financiero para la estatal.

“Hay que ser caradura y presentarse hoy como la autoridad para impedir los cambios que precisamente buscan corregir los problemas que ellos no resolvieron”, agregó.

El exministro defiende su administración

Horas después, Tejada volvió a responder y rechazó los señalamientos del actual gobierno.

El exfuncionario afirmó que la crisis de la ENEE no se originó durante la administración de Xiomara Castro, sino que fue heredada de los tres gobiernos anteriores del Partido Nacional, los cuales —según aseguró— incrementaron las pérdidas de la empresa en un 18.34 %, elevaron la deuda en un 772 %, dejaron un déficit de generación de 300 megavatios y estados financieros sin auditar.

Como respaldo de su gestión, aseguró que entre 2022 y 2026 se invirtieron más de 21 mil millones de lempiras en proyectos de generación, transmisión y distribución.

Entre las principales obras mencionó la renovación de tres centrales hidroeléctricas, la ampliación de diez subestaciones, la construcción de tres nuevas subestaciones, seis líneas de transmisión, 29 circuitos repotenciados y 516 proyectos de electrificación rural.

También afirmó que durante su administración disminuyeron las pérdidas energéticas, el precio de la energía bajó un 27.7 % y la renegociación de 18 contratos de generación permitió ahorros superiores a 2,200 millones de lempiras anuales.

“Todos los indicadores de la ENEE mejoraron en nuestra gestión. Todos”, escribió Tejada, antes de lanzar un nuevo mensaje dirigido al actual gobierno: “Espero que después de siete meses finalmente arranque su gobierno”.

El debate continúa en el Congreso

El cruce de declaraciones refleja dos visiones completamente opuestas sobre la situación de la ENEE y el camino que debe seguir el sistema eléctrico nacional.

Mientras el gobierno de Nasry Asfura sostiene que la empresa necesita una reforma estructural para garantizar su sostenibilidad financiera y operativa sin perder su carácter estatal, Erick Tejada insiste en que la administración anterior logró mejorar los principales indicadores de la empresa y sostiene que la iniciativa del Ejecutivo podría reducir el papel de la estatal en beneficio de operadores privados.

Con las posiciones enfrentadas y el debate instalado tanto en el ámbito político como técnico, será el Congreso Nacional el escenario donde se definirá el futuro de una de las reformas más relevantes impulsadas por la actual administración.

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