- Salida de Kathya Pastor abre debate sobre suplencias en el Poder Legislativo y revive críticas por diputados que llegan al Congreso sin recibir votos directos
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
El pleno del Congreso Nacional aceptó oficialmente la renuncia irrevocable de la diputada suplente del Partido Liberal por Francisco Morazán, Kathya Marlene Pastor Sanabria, una decisión que rápidamente generó cuestionamientos y abrió un nuevo debate político sobre el manejo de las suplencias legislativas en Honduras.
La ahora excongresista presentó su dimisión mediante un escrito dirigido a la Secretaría del Congreso Nacional, argumentando “motivos estrictamente personales y profesionales” que le impiden continuar ejerciendo el cargo para el periodo legislativo 2026-2030.
Sin embargo, la salida de Pastor Sanabria ha despertado suspicacias dentro y fuera del hemiciclo, especialmente por tratarse de la diputada suplente de Luz Ernestina Mejía, legisladora propietaria del Partido Liberal en Francisco Morazán.
En corrillos políticos ya surgen interrogantes sobre si la renuncia responde realmente a razones personales o a una posible falta de compatibilidad política y de trabajo entre ambas dirigentes.
La situación también reavivó críticas ciudadanas sobre la figura de las suplencias legislativas y el mecanismo mediante el cual personas que no obtuvieron votos directos terminan ocupando curules en el Congreso Nacional, lo que algunos sectores califican como un “lavado de diputaciones” o incluso un “tráfico político de curules” dentro del Poder Legislativo.
Pastor Sanabria, reconocida ingeniera civil y empresaria hondureña vinculada al sector de infraestructura y desarrollo vial, había llegado al Congreso tras las elecciones generales del 30 de noviembre de 2025, luego de ser electa como suplente de la diputada propietaria Luz Ernestina Mejía.
En la carta presentada ante el Legislativo, la exdiputada recordó que fue electa mediante la declaratoria oficial emitida por el Consejo Nacional Electoral (CNE) y agradeció la confianza depositada tanto por el pueblo hondureño como por el Partido Liberal de Honduras (PLH).
Asimismo, aseguró que continuará aportando al país “desde otros espacios de servicio ciudadano”.
La excongresista solicitó que su renuncia fuera aceptada con base en el artículo 205, numeral 12, de la Constitución de la República, disposición que faculta al Congreso Nacional para aceptar o rechazar las renuncias de diputados por causa justificada.
También pidió que, tras su separación oficial del cargo, se notifique al Consejo Nacional Electoral para cumplir con los procedimientos legales y administrativos correspondientes.
Esta se convierte en la primera renuncia formal aceptada por el pleno legislativo en el actual periodo 2026-2030, aunque no es la primera baja dentro de las filas liberales.
Previo a la instalación del Congreso, el diputado suplente liberal por Olancho, Vidal Cerrato, también presentó su renuncia ante el Consejo Nacional Electoral, siendo reemplazado posteriormente por Samuel García.
Ahora, la salida de Pastor Sanabria vuelve a colocar bajo la lupa el sistema de suplencias legislativas en Honduras y deja abierta una interrogante que ya comienza a generar ruido político: ¿quién ocupará ahora la curul y bajo qué legitimidad llegará al Congreso Nacional?






