- DNVT confirma que los adolescentes realizaban “piques” a exceso de velocidad; uno de los vehículos era conducido por un joven de apenas 14 años
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
La Dirección Nacional de Vialidad y Transporte (DNVT) reveló nuevos detalles sobre el accidente registrado la noche del 9 de mayo en Altos de Toncontín, en Tegucigalpa, donde murieron dos menores de edad tras un aparatoso choque mientras presuntamente participaban en carreras clandestinas conocidas como “piques”.
Las víctimas mortales fueron identificadas como José Manuel Juárez Murillo y Jonathan Alexi Palma Ríos.
De acuerdo con el subcomisario de la DNVT, Darwin Hernández, los jóvenes se conducían en dos vehículos distintos realizando “piques” sobre el Anillo Periférico, desde el sector de Las Uvas hacia el sur de la capital.
“Fueron dos vehículos diferentes y lamentablemente venían haciendo piques en el Anillo Periférico desde Las Uvas y venían hacia el sur. Agarraron una velocidad no prudente y no le salió la curva a uno de los conductores”, declaró el oficial.
Las investigaciones preliminares establecen que uno de los automotores perdió el control, impactó contra varios árboles, cayó a un precipicio y terminó en la calzada contraria.
“Uno de ellos terminó chocando con unos árboles que había en el lugar, cayó al precipicio y luego fue a quedar en la otra calzada”, detalló Hernández.
Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades es que uno de los vehículos involucrados era conducido por un menor de apenas 14 años, mientras que el otro automotor era manejado por su hermano de 16 años.
“El otro que estaba haciendo piques era su hermano de 16 años y terminó en este evento”, agregó.
La DNVT también investiga si alguno de los jóvenes se encontraba bajo efectos del alcohol.
Según el informe preliminar, dentro de una de las camionetas se encontraron varias cervezas y el médico forense detectó olor a alcohol en uno de los cuerpos durante el levantamiento cadavérico.
“Dentro de la Prado había bastantes cervezas y el médico forense que hizo el levantamiento dijo que se sentía olor a alcohol en uno de los cuerpos”, indicó el funcionario.
No obstante, aclaró que el joven de 16 años que conducía el segundo vehículo aparentemente no había ingerido bebidas alcohólicas, aunque será la autopsia la que confirme oficialmente esa información.
En el vehículo tipo Prado viajaban cinco personas, de las cuales dos resultaron ilesas.
Asimismo, Hernández aseguró que existe responsabilidad de los padres por permitir o facilitar el acceso de los menores a los vehículos, aunque será el Ministerio Público quien determine las acciones legales correspondientes.
La noche del accidente, los adolescentes habrían salido de sus viviendas sin autorización para recorrer distintos sectores de Tegucigalpa, hasta que la imprudencia y la velocidad terminaron en una tragedia que hoy enluta a dos familias hondureñas.




