- El general en retiro deberá firmar una vez al mes, no podrá salir del país ni comunicarse con las víctimas; la audiencia inicial quedó fijada para el 1 de septiembre.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. —
El general en condición de retiro Roosevelt Hernández, exjefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Honduras, continuará enfrentando en libertad el proceso penal que se sigue en su contra por presuntos delitos relacionados con el ejercicio de la libertad de expresión y de prensa.
El Juzgado de Letras Penal concluyó este miércoles la audiencia de declaración de imputado y resolvió imponerle medidas cautelares distintas a la prisión preventiva, conforme al artículo 173 del Código Procesal Penal.
La portavoz de los juzgados capitalinos, Bárbara Castillo, informó que el tribunal estableció tres medidas: presentarse una vez al mes a firmar ante el juzgado, no salir del país y abstenerse de mantener cualquier tipo de comunicación con las víctimas.
La resolución permite que Hernández continúe el proceso en libertad, aunque bajo las condiciones impuestas por el tribunal. La restricción de comunicación busca evitar cualquier posible interferencia con las víctimas mientras avanzan las diligencias judiciales.
Próxima cita: 1 de septiembre
El proceso tendrá su siguiente momento clave el martes 1 de septiembre a las 8:30 de la mañana, cuando se desarrollará la audiencia inicial.
En esa diligencia, el juzgado conocerá los elementos presentados por las partes y deberá determinar si existe mérito suficiente para que el proceso penal continúe hacia una nueva etapa.
El Ministerio Público acusa a Hernández por los presuntos delitos de incitación a la discriminación y limitación o impedimento de determinados derechos fundamentales, en un caso derivado de publicaciones difundidas durante 2025 a través de un medio digital de las Fuerzas Armadas y relacionadas con señalamientos contra periodistas.
Salida entre empujones y seguridad
Tras finalizar la audiencia, Hernández abandonó las instalaciones judiciales acompañado por su equipo y rodeado por un cuerpo de seguridad, en medio del asedio de los medios de comunicación que buscaban obtener sus declaraciones.
La salida se tornó complicada debido a los empujones y atropellos registrados entre quienes intentaban acercarse al general en retiro, lo que impidió que los periodistas pudieran conocer sus reacciones tras la decisión judicial.
Por ahora, Hernández seguirá en libertad, pero deberá cumplir estrictamente las medidas impuestas mientras se acerca la audiencia inicial, donde se definirá el rumbo del proceso en su contra.








