• El ajuste, retroactivo desde enero, supera la inflación de 2025 y abarca 11 sectores; trabajadores reconocen que no es lo ideal, pero lo consideran un “equilibrio” para sostener el empleo.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
Tras semanas de negociaciones, representantes del sector privado y de las centrales obreras alcanzaron este lunes un acuerdo para el ajuste del salario mínimo en Honduras, estableciendo incrementos de entre el 6 % y el 7.5 % para los años 2026 y 2027.
El ministro de Trabajo, Fernando Puerto, informó en conferencia de prensa que el acuerdo abarca 11 industrias y ramas de la economía nacional, en un intento por equilibrar las demandas salariales de los trabajadores con la sostenibilidad de las empresas.
El funcionario confirmó que el ajuste será retroactivo desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre del presente año, lo que implica que los empleadores deberán reconocer el incremento correspondiente a los primeros meses de 2026.
Ajuste escalonado por tamaño de empresa
Para el año 2026, el aumento salarial se distribuirá de la siguiente manera:
* 6 % para empresas de 1 a 10 trabajadores
* 6 % para empresas de 11 a 50 empleados
* 7 % para empresas de 51 a 150 trabajadores
* 7.5 % para empresas de más de 151 empleados
Para el 2027, se mantendrán los mismos porcentajes, consolidando un esquema escalonado según la capacidad de cada empresa.
Además, Puerto detalló que el pago retroactivo correspondiente a los meses de enero, febrero, marzo y abril deberá realizarse de forma diferida a más tardar el 31 de julio, incluyendo también a los trabajadores temporales.
Por encima de la inflación
El ajuste acordado supera la inflación registrada en 2025, que fue del 4.98 %, lo que representa —al menos en términos técnicos— una mejora en el poder adquisitivo de los trabajadores frente al encarecimiento de la canasta básica.
Un acuerdo sin plena satisfacción
Por su parte, Josué Orellana, presidente de la Asociación Nacional de Enfermeras y Enfermeros Auxiliares de Honduras (ANEEAH) y representante del sector obrero en la mesa negociadora, reconoció que el resultado no deja completamente satisfechos a los trabajadores.
Orellana señaló que durante las discusiones se aspiraba a un incremento del 10 %, sin embargo, subrayó que el acuerdo alcanzado representa un “equilibrio” entre la necesidad de mejorar los ingresos y la urgencia de preservar los empleos.
“La clase trabajadora vive una cruda realidad y se han logrado porcentajes que se acercan al alto costo de la vida. Nunca va a haber satisfacción plena sobre una negociación salarial”, expresó.
El nuevo ajuste salarial surge en un contexto de presión económica para los hogares hondureños, donde el aumento constante en los precios de productos básicos sigue reduciendo la capacidad de compra, obligando a miles de familias a hacer ajustes en su presupuesto diario.






