- Copeco y organismos humanitarios coordinan acciones ante la pérdida de cosechas, la falta de agua y el riesgo de que aumente la inseguridad alimentaria.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. —
El Gobierno de Honduras, a través de la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco), y el Sistema de las Naciones Unidas reforzaron la coordinación de acciones para atender la emergencia provocada por la sequía que afecta a distintas regiones del país.
La respuesta cuenta además con el acompañamiento de la Red Humanitaria y la Mesa Interinstitucional de Sequía, que mantienen seguimiento al Plan Nacional Integral de Sequía, con el propósito de complementar la asistencia humanitaria en los 75 municipios que permanecen en Alerta Amarilla.
De acuerdo con un comunicado oficial, la coordinación busca evitar la duplicidad de esfuerzos y garantizar que la ayuda sea dirigida de manera oportuna y focalizada hacia las familias que enfrentan las mayores afectaciones.
Pérdida de cosechas y falta de agua
La atención estará dirigida especialmente a las familias afectadas por la falta de lluvias y el deterioro de las condiciones para la producción agrícola.
La situación ya genera preocupación entre alcaldes de diferentes municipios, quienes durante las últimas semanas han advertido sobre la gravedad de la emergencia en sus comunidades. Entre las principales afectaciones reportadas se encuentran la pérdida total de cosechas y las dificultades para garantizar el acceso al agua potable.
El panorama genera especial inquietud en las zonas donde la agricultura constituye una de las principales fuentes de alimento e ingresos para las familias, debido al riesgo de que la reducción de la producción termine agravando la inseguridad alimentaria.
Refuerzan coordinación para atender las zonas más afectadas
Copeco, Naciones Unidas y las instituciones que integran el Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (Sinager) continuarán fortaleciendo la coordinación interinstitucional para identificar las necesidades más urgentes y dirigir la asistencia hacia las comunidades que presentan mayores niveles de afectación.
El objetivo es que las acciones de respuesta sean complementarias y permitan atender tanto las necesidades inmediatas de las familias como los efectos que la sequía está provocando sobre la producción agrícola y el abastecimiento de agua.
Mientras las autoridades refuerzan la respuesta, los municipios afectados enfrentan un escenario complejo marcado por la pérdida de cultivos, la reducción de las fuentes de agua y la incertidumbre sobre la disponibilidad de alimentos.
El temor ahora es que, si las condiciones de sequía persisten, la emergencia pueda profundizarse y aumentar la cantidad de familias en situación de inseguridad alimentaria, elevando la presión sobre las autoridades y los organismos encargados de brindar asistencia.






