19.1 C
Tegucigalpa
jueves, enero 1, 2026
spot_img
spot_img

¿Será mea culpa? Ana Paola Hall se justifica ante Salvador Nasralla aduciendo que no le hizo fraude

La presidenta del CNE rechazó las acusaciones de fraude, citó el informe de la OEA como respaldo y denunció violencia política; sin embargo, evitó referirse de fondo a las omisiones, retrasos y decisiones administrativas que mantienen bajo cuestionamiento la credibilidad del proceso electoral.

TEGUCIGALPA, HONDURAS.— 

En un pronunciamiento que más parece una defensa política personal que una rendición de cuentas institucional, la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall, aseguró este miércoles 31 de diciembre de 2025 que no cometió fraude electoral y que el presidenciable liberal Salvador Nasralla no ganó las elecciones generales del pasado 30 de noviembre.

A través de un extenso mensaje difundido en la red social X, Hall afirmó que le correspondió presidir “el proceso electoral más conflictivo de la historia reciente”, pero sostuvo que, pese a la crisis postelectoral, el CNE entregó una elección general “impecable”. 

La afirmación contrasta con un escenario marcado por retrasos en la declaratoria, disputas internas en el pleno, impugnaciones no resueltas oportunamente y una profunda desconfianza ciudadana.

“No le he hecho ningún fraude a Salvador Nasralla ni a nadie, tampoco se les ha robado nada”, escribió la consejera presidenta, enfocando su mensaje en desmentir señalamientos personales más que en explicar las fallas estructurales del proceso.

El informe de la OEA, usado como escudo

Hall citó como principal respaldo el informe de la Organización de Estados Americanos (OEA), el cual señaló que no identificó elementos fraudulentos determinantes en el nivel electivo presidencial y que los resultados reflejan la voluntad ciudadana.

No obstante, el uso reiterado del informe como argumento concluyente ha sido cuestionado por sectores políticos y analistas, quienes advierten que la ausencia de fraude determinante no exonera al CNE de responsabilidades administrativas, técnicas y legales en la conducción del proceso, particularmente en lo relacionado con el manejo de actas, tiempos de escrutinio y resolución de recursos.

“Lamentablemente no ganó”, sin autocrítica institucional

En su mensaje, Hall sostuvo que Nasralla no ganó la elección y que existió un estrecho margen de diferencia frente al candidato nacionalista Nasry Asfura, finalmente declarado ganador. 

Sin embargo, no abordó las causas del alto nivel de conflictividad, ni explicó por qué el proceso derivó en una crisis institucional sin precedentes en el CNE.

Tampoco respondió a fondo a las críticas sobre la falta de consensos en el pleno electoral, ni al señalamiento de otros magistrados y actores políticos que han cuestionado la legalidad y oportunidad de algunas decisiones clave.

El rechazo al voto por voto y la narrativa del caos

Hall defendió su negativa a una revisión generalizada voto por voto en las 19,167 Juntas Receptoras de Votos (JRV), argumentando que aceptar esa petición habría impedido la declaratoria y prolongado un régimen de transición.

Sin embargo, críticos sostienen que la transparencia extrema en contextos de alta desconfianza no debilita la democracia, sino que la fortalece, y que la negativa del CNE alimentó aún más las sospechas y la polarización social.

De árbitro electoral a protagonista del conflicto

Uno de los puntos más controversiales del pronunciamiento fue el énfasis de Hall en denunciar violencia mediática, psicológica y campañas de odio en su contra, incluyendo la divulgación de su supuesta ubicación.

Si bien estos hechos son condenables, sectores críticos señalan que el árbitro electoral terminó asumiendo un rol protagónico y confrontativo, diluyendo la imagen de imparcialidad que exige la función pública electoral en momentos de crisis.

Transparencia personal, silencio institucional

Como gesto defensivo, Hall anunció que abrió sus cuentas bancarias a revisión notarial y de auditor independiente, asegurando que solo reflejan ingresos de su trabajo honrado. 

No obstante, la transparencia individual no sustituye la rendición de cuentas institucional que aún exige la ciudadanía sobre el manejo integral del proceso electoral.

Asimismo, lanzó un reto público para que actores políticos transparenten los fondos de campaña, desviando el foco del debate central: las decisiones y omisiones del CNE durante el proceso electoral.

Una “verdad histórica” aún pendiente

Hall cerró su mensaje afirmando que, una vez concluya su labor, dará a conocer “la versión real de la verdad histórica”. 

Para amplios sectores, esa verdad debería empezar ahora, con explicaciones claras, técnicas y verificables sobre por qué el proceso derivó en la elección más cuestionada de los últimos años.

Mientras tanto, su pronunciamiento deja más interrogantes que respuestas y refuerza la percepción de que, lejos de un mea culpa institucional, la presidenta del CNE optó por una justificación política en medio de una crisis de credibilidad que sigue abierta.

spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img