Sombras, traición y sangre: crecen las sospechas detrás de la masacre policial en Corinto

Líneas de investigación apuntan a un supuesto operativo irregular de la DIPAMPCO ejecutado sin protocolos ni respaldo legal antes del brutal asesinato de cinco agentes en Omoa.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. –

La masacre que estremeció a Honduras y cobró la vida de cinco agentes de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (DIPAMPCO) continúa rodeada de dudas, sospechas y revelaciones que ponen bajo presión a altos mandos policiales y a la estructura operativa de la unidad élite.

Fuentes vinculadas a la Policía Nacional y a inteligencia militar revelaron que los agentes asesinados en Corinto habrían participado en un supuesto operativo irregular cuyo objetivo era decomisar droga, dinero y oro a una estructura criminal que opera en el corredor fronterizo entre Honduras y Guatemala.

Según la información obtenida bajo estricta reserva, el despliegue se habría ejecutado sin orden judicial, sin presencia del Ministerio Público, sin juez ejecutor y sin refuerzos tácticos, incumpliendo protocolos básicos de seguridad y legalidad establecidos para este tipo de operaciones de alto riesgo.

La misión terminó en una tragedia brutal.

Las víctimas fueron identificadas como el subcomisario Lester Josué Amador Herrera y los agentes Leonel Alejandro Valdés Núñez, Dailin Francisco Elvir Quintanilla, Nels Makley Eguigure Benavidez y Emerson Josué Canales Fúnez, quienes inicialmente fueron reportados como desaparecidos tras ingresar a una zona montañosa del sector fronterizo de Omoa.

Horas más tarde, los cuerpos fueron encontrados con signos de extrema violencia.

De acuerdo con una fuente oficial consultada bajo anonimato, los agentes habrían sido emboscados, privados de libertad y posteriormente ejecutados con un nivel de ensañamiento pocas veces registrado contra miembros de las fuerzas de seguridad hondureñas.

Los cadáveres presentaban indicios de decapitación y calcinación parcial, además de múltiples heridas de arma de fuego. La misma fuente confirmó que cada cuerpo recibió entre 50 y 64 impactos de bala, reflejando la violencia con la que actuaron los responsables.

La principal hipótesis apunta a que los policías fueron interceptados por integrantes de estructuras criminales fuertemente armadas que mantienen control territorial sobre rutas estratégicas utilizadas para el tráfico de drogas, armas y dinero ilícito en la zona fronteriza.

“El ataque fue planificado y ejecutado con una capacidad de fuego descomunal”, indicó una fuente ligada a las investigaciones.

Las revelaciones también alcanzan a altos mandos de la DIPAMPCO. Entre los señalados en la línea investigativa figuran el jefe de operaciones, comisario Corea Mendoza; el subdirector de la unidad, comisionado Manuel Servellón; y el director nacional de la DIPAMPCO, comisionado Marlon Lagos, debido a posibles omisiones en la planificación, supervisión y autorización del operativo.

Ante la gravedad del caso y el creciente cuestionamiento público, la Secretaría de Seguridad anunció la suspensión inmediata del director, subdirector y jefe de operaciones de la unidad especializada mientras avanzan las investigaciones administrativas y penales.

Paralelamente, autoridades hondureñas y guatemaltecas mantienen operaciones conjuntas en la zona fronteriza. Hasta el momento, dos sospechosos vinculados al crimen ya fueron capturados en Guatemala, mientras continúan activas alertas internacionales de INTERPOL y un amplio despliegue pericial para asegurar evidencias y reconstruir lo ocurrido.

La masacre ha provocado una fuerte conmoción nacional y abrió nuevamente el debate sobre el nivel de penetración del crimen organizado en territorios fronterizos, así como sobre los riesgos, fallas operativas y posibles actuaciones al margen de la ley dentro de unidades de élite encargadas de combatir estructuras criminales.

Mientras el país exige respuestas, la investigación avanza bajo hermetismo, en medio de una creciente presión para esclarecer quién ordenó el operativo, bajo qué condiciones se ejecutó y por qué cinco agentes terminaron atrapados en una emboscada mortal que hoy deja más preguntas que respuestas.

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