Por: Wendy Funes
¿Por qué más de cien periodistas y comunicadores asesinados; los más de 154 desplazados en una década; los más de 21 criminalizados; las 14 mujeres periodistas golpeadas por la Guardia de Honor Presidencial; los comunicadores comunitarios de piel campesina y facciones indígenas intimidados, hostigados, detenidos y estigmatizados; y por qué yo, no tenemos la misma suerte que los periodistas de prensa tradicional a los que hoy se les hace justicia?
¿Por qué no hay justicia para Gabriel Hernández? La última vez que lo vi era viernes. Me trajo quesadillas del sur de Honduras. Venía para denunciar ataques en su contra por las críticas constantes que vertía hacía políticos de su pueblo: Nacaome, Valle. ¿Quién iba a saber que era la última vez? Para sonreírle, darle más atención y atenderlo con vehemencia.
Unos años después sicarios de la mara, al servicio de políticos, lo asesinaron. Su cuerpo herido quedó en una acera una mañana de 2019. De ahí lo levantaron para intentar salvarle la vida.
¿Por qué no hay justicia para Nery Orellana, asesinado en 2011, por sicarios, mientras denunciaba el conflicto por la descentralización en salud, en Candelaria, Lempira, impulsada por políticos del gobierno de turno y adversada por la población?
¿Por qué no hay justicia para Geovanny Sierra? Antes de que le quitaran su brazo y la vida le cambiara por un disparo de policías penitenciarios, nos había acompañado a varios talleres de periodismo; compartimos historias de nuestras vidas de alegría y dolor. De repente de un momento a otro, se reescribió su historia con hospitalizaciones, exámenes, salida forzada de Honduras y con una travesía de impunidad.
¿Por qué no hay justicia para las viudas de los periodistas? Con las que hemos platicado con el corazón estrujado. «A mi niña le digo que su papá está en el cielo», me platicó una de ellas.
¿Por qué no hay justicia para Nery Díaz? Desde el oriente del país, viene denunciando hace días cómo su vida cambió desde que el alcalde decidió cerrar su medio de comunicación. Todo sigue igual.
¿Por qué no hay justicia para Carlos Ávila? Hemos escuchado las dolorosas historias de su familia, el peregrinaje por la criminalización que sufre hace más de una década.
¿Por qué no hay justicia para el equipo de Criterio.hn que ha denunciado, una tras otra, agresiones en cuanta tribuna ha podido? Las más recientes son ataques digitales.
¿Por qué nadie escucha al equipo de Reportar Sin Miedo y de Diario en Altavoz a cuyas directoras hemos visto sufrir frente a un rosario de agresiones?
El día que me planté con los pies descalzos frente al canal que me botó por impulsar un sindicato en la televisión hondureña, Abriendo Brecha, se abrió una puerta de exclusiones. Acecho, falsa acusaciones y rumores en mi contra.
Me sentí descalza muchas veces, muchas puertas cerradas y muchas humillaciones dolorosas, fui formada a fuego por el camino de la integridad, aunque siempre hubiera sido más fácil corromperme, decidí el camino hacia la transformación del periodismo. Ha sido muy difícil.
Entonces empecé a buscar justicia y desde 2011 he interpuesto cualquier cantidad de denuncias por agresiones físicas, sicológicas y digitales. El empresario que me corrió Rodrigo Wong Arévalo hoy tiene justicia por una agresión en su contra. Menos mal. Contamos las agresiones en su contra en un informe sobre Violencia en Línea que publicamos en 2025. Pero me sigo preguntando ¿por qué yo no tengo justicia?
Más de 15 años pidiendo justicia. Por las bombas químicas no letales que vi caer a mi alrededor, con terror dirigidas a mujeres periodistas; por el horror de ver un arma frente a mí mientras me pedían solo mi teléfono; por ver los vidrios de mi carro quebrado con violencia y que se habían llevado mi teléfono, por el horror de tropas armadas que han entrado o intimidado a mis compañeros de equipo, por la campañas desinformación en las que han intentado a toda costa manchar mi trabajo y mi imagen, en fin… nunca he pedido justicia por las veces en que he tenido que recoger mis pedazos con dolor… pensamos que todo eso, frente a la muerte, luce pequeño pero este año me he empezado a preguntar:
¿Por qué ellos y yo no tenemos la misma suerte que los periodistas de prensa tradicional a los que hoy se les hace justicia?
¿Qué tengo de malo? ¿Qué llevamos en la piel por qué no nos escuchan igual? ¿Por qué nuestras historias no importan?
Me lo pregunté ayer que vi esta noticia: «Juez de Letras Penal, celebró Audiencia Inicial y dictó Auto de Formal Procesamiento con medidas sustitutivas al ex Jefe de las Fuerzas Armadas, Roosevelt Hernández, por suponerlo responsable de Incitación a la Discriminación y Limitación de Determinados Derechos Fundamentales, en perjuicio de Rodrigo Wong Arévalo, Juan Carlos Sierra, Dagoberto Rodríguez y José Adán López.
La Audiencia Preliminar quedó programada para el día lunes 14 de septiembre del 2026, a las 9:30 de la mañana».
Tengo un sueño: libertad de expresión para todas y todos no solo para un grupito de familias.








